SWEVEN

¿Os acordáis de MORBUS CHRON? ¿Y de su segundo «Sweven»? Fue una obvia evolución hacia terrenos desconocidos en comparación con su debut, pero no tanto con el EP. Y, ¿os habéis preguntado alguna vez qué hubiera pasado si hubieran seguido? Pues seguramente habrían editado algo parecido a «The Eternal Resonance», el primer disco de SWEVEN (solo el nombre ya da pistas…). El nuevo proyecto de Robert Andersson retoma ese componente onírico y nos vuelve a sumir en un viaje con las raíces en el Death Metal pero indagando cada vez más en caminos inciertos, prácticamente inexplorados. ¿El objetivo? Despertar en el oyente una reacción visceral, a través de contrastes, estructuras singulares y esa sensación de que las cosas son más complejas de lo que realmente son que plasman con estructuras y tempos extraños. El propio Robert nos habla sobre el nacimiento de este nuevo proyecto y su álbum debut.

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– Hola y, antes de todo, muchas gracias por responder a nuestra entrevista. Y, cuéntanos, ¿cómo se encuentra la banda en estos momentos, a punto de lanzar vuestro debut?
Tras trabajar en este álbum durante tanto tiempo, es una sensación liberadora. Me alegro de que por fin se revele. Durante este proyecto ha habido un cúmulo extremo de frustración e ira, y es bueno por fin poder librarme de parte de esa presión.

-¿Cómo encontraste y por qué elegiste a Isak y a Jesper para que trabajaran contigo en SWEVEN?
Isak tocó la guitarra en directo con MORBUS CHRON hacia el final. Es una persona muy dedicada y un guitarrista fantástico. Sabía que sería más que capaz de tocar el material. Es mucho mejor guitarrista que yo y ha sido emocionante darle a eso un buen uso. Conozco a Jesper desde hace mucho tiempo y es un placer tocar con él. Un talento natural en cuanto a entender la música y hacerla suya.

-«The Eternal Resonance» iba a ser el tercer disco de MORBUS CHRON. ¿Por qué no sucedió? ¿En qué momento decides que vas a hacer algo con este material tras varios años?
Diferencias creativas. El núcleo de la banda, Edvin y yo, no estábamos de acuerdo en la futura dirección del grupo. En aquel momento aún no tenía una idea clara de este disco, pero sabía que quería profundizar más en territorios más extraños. Él sentía que había alcanzado sus límites. Realmente no había mal rollo, en realidad más bien al contrario; tan solo dos colegas dándose cuenta de que ya no compartían el mismo objetivo. Ambos estábamos muy orgullosos del grupo y de lo que habíamos conseguido. Fue un buen momento para ponerle fin. El material de este álbum estuvo en marcha durante mucho tiempo. No decidí hacer algo con el hace poco. Por diferentes motivos, las cosas llevaron más tiempo de lo planeado.

-De hecho, «Sweven» fue el segundo trabajo de MORBUS CHRON, un disco que vio una enorme evolución musical en comparación con «Sleepers in the Rift». ¿Qué significado tiene llamar así a tu proyecto?
Aprendí mucho sobre mí mismo y sobre mis aspiraciones musicales al hacer aquel disco. Las cosas encajaron de una forma en la que no lo habían hecho antes. La música se convirtió en una labor mucho más seria. Cuando llegó el tiempo de formar esta nueva banda, no se consideró ningún otro nombre. En distintas formas, la palabra describe mucho de mi viaje musical, de mi personalidad y de mi manera de ver las cosas.

-Y, ¿qué significó ese disco para ti?
Como he dicho, tuvo una gran impacto. Cimentó el hecho de que necesitaba hacer música de una manera u otra. En aquel momento nunca antes había experimentado tal (a falta de una palabra mejor) recompensa espiritual como la que viví al componer y grabar «Sweven».

-MORBUS CHRON siempre tuvo una especie de componente onírico que se expande hasta este disco. ¿Cómo lo representas a través del sonido e imaginario de SWEVEN?
Creo que llegados a este punto, sale de manera natural. Para mí la música es una forma de desencarnarme de mí mismo y flotar durante algún tiempo. Entonces, lógicamente, sigue la forma que toma la música con esos temas como base. Cuando vuelvo a escuchar un riff o melodía es porque estoy buscando una cierta respuesta emocional. Si la encuentro, sé que estoy en el camino adecuado. Raúl siempre ha sido capaz de replicar de una forma muy cercana este mismo sentimiento en su artwork. Me alegro de haberlo tenido abordo también en este proyecto.

-Dicho esto, ¿qué es SWEVEN y su música para ti? Musicalmente, ¿sigue siendo Death Metal o ya pasas de eso?
Es la música que sale cuando me permito hacer exactamente lo que quiero. El disco «Sweven» fue un resultado de la misma mentalidad. Para cada lanzamiento se amplían más las fronteras. En cierta forma, aún vivo bajo la impresión de que lo que toco es Death Metal. Simplemente, con sus raíces muy dentro de mí. Pero soy consciente de que me he alejado de ese camino tan andado. En este momento es difícil llamarlo de cualquier manera. Pero al final, ¿qué más da?

-Y, ¿qué te inspira? No solo musicalmente.
Lo que más me inspira posiblemente sea el proceso creativo en sí. A veces te golpea la inspiración y se abre el grifo. Aunque para mí, la mayor parte del tiempo la inspiración es algo que tengo que forzar un poco. Tengo que lanzar un señuelo. Empiezas haciendo algo y es absoluta basura, pero al final las cosas empiezan a sonar mejor. También ayuda estar en un ambiente en el que te sientes a gusto. Para mí, retirarme a la naturaleza y a sitios más tranquilos se puede convertir en la chispa de la inspiración y ayudar en el proceso.

-«The Eternal Resonane» no es demaisado diferente a «Sweven» (el disco). Da la sensación de ser una evolución natural, perfeccionada en algunos aspectos, o desarrollada de una manera más amplia. ¿Es esta la música que mejor te define? ¿El sonido que de verdad te representa? ¿O esto es algo imposible de obtener?
Sí, los dos discos están relacionados en muchos aspectos. «The Eternal Resonance» es la representación más cercana que he podido conjurar, al menos por ahora. El siguiente disco espero que se acerque más. Nunca estaré satisfecho, de eso estoy seguro. Así que es tanto una bendición como una maldición. Cualquiera que persiga su pasión conoce la problemática.

-El sonido vocal y su uso me recuerda también a ese disco. ¿Cómo enfocas tus voces y qué papel cumplen? Se sienten como otro instrumento. Están integradas en el sonido y la atmósfera en vez de corromperla.
Me alegra escuchar eso. Mi enfoque general respecto a las voces solo es el de añadirlas cuando creo que la música se beneficia de ello. Así que no es tan diferente a añadir cualquier otro instrumento. Aún las veo como una de las herramientas más fuertes a mi disposición. Sobretodo por el elemento salvaje y primitivo que dan, pero también, por supuesto, tener la opción de contar una historia a través de las letras sigue siendo importante.

-Creáis un imaginario muy especial, convirtiendo «The Eternal Resonance» en un disco muy visual. ¿Cómo se desarrolla esto? ¿Se lanza una idea y entonces construís todos los elementos (sonido, letras, arte..) en torno a ella? ¿Cómo es ese proceso?
Como he dicho antes, cuando compongo música busco una cierta reacción visceral. Si estamos en la misma sintonía tendrás una respuesta similar. La música, letras y los conceptos visuales vienen todos de lugares cercanos. Así que de cada parte nace una coherencia natural. Creo que es un poco más difícil conseguir eso si tienes diferentes molinos y visiones que tener en consideración.

-De nuevo, la portada la hizo Raúl González y, como he dicho, da la sensación de formar parte de algo mayor por lo que, ¿te importaría arrojar algo de luz sobre el vínculo entre letras, sonido y artwork y de qué tratan?
En el libreto del disco hay un poema que sirvió como base para el concepto. Es sobre un momento de regocijo creativo y navegar en un estado de fluidez. Ser uno con tu labor y perder la pista de lo que te rodea. Resonar durante un tiempo con algo más grande. Quería que Raúl ilustrara una de esas ocasiones. Esos estados de fluidez fueron, por supuesto, importantes, o no habría habido mucha música de la que hablar. Pero también a nivel personal se han hecho totalmente necesarios para mi bienestar.

-De hecho, este disco sale con Ván Records, un sello que siempre presenta paquetes muy bien pensados. ¿Cómo surgió esta colaboración? Especialmente tras haber trabajado con una discográfica más «mainstream» como es Century Media.
En realidad fue Philipp Schulte, nuestro principal contacto en Century Media, quien nos presentó a Sven y Ván Records. Escribí a Philipp alrededor de la fecha en que MORBUS CHRON nos separamos y le expliqué que tenía planes de seguir de alguna forma. Nos puso en contacto a Sven y a mí y desde el principio eso parecía un buen equipo. Es una compañía más pequeña, lo cual significa que las cosas son un poco más simples. Me va bien.

-Dicho todo esto sobre «The Eternal Resonance»; ¿cómo lo describirías con solo 3 palabras?
Música muy sincera.

-Y, antes de terminar esta entrevista, ¿cuáles son ahora vuestros planes de futuro a corto plazo? ¿Cuál es el siguiente paso para SWEVEN?
Veremos qué pasa. Posiblemente ponernos de nuevo en marcha pronto. La música no se va a componer sola.

-Esto es todo por nuestra parte, gracias una vez más por responder a nuestra entrevista. Si quieres añadir algunas últimas palabras, es tu turno.
¡Gracias por la entrevista! Os deseo lo mejor.

Tania Giménez
tania@queensofsteel.com

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