War of the Roses Tour – Razzmatazz 2 17/1/2011

Ya todos conocéis a ULVER, esa banda que fue experimentando en sus comienzos con diversos estilos musicales para, finalmente, optar por la experimentación con diversos elementos de música electrónica. Pues bien, el grupo noruego por primera vez en toda su trayectoria (a pesar de que llevan tocando en directo desde hace pocos años) se dejaba ver por España con dos únicas fechas, por eso no perdimos la oportunidad única de acercarnos a verlos a la sala barcelonesa Razzmatazz 2 el pasado 17 de noviembre (la cual era su primera fecha en la península).

ULVER es un grupo que, año tras año, se ha ido consagrando dentro del underground; lo ha ido haciendo con una apuesta única, personal, y también forjándose su trayectoria de manera muy propia, editando sus trabajos con su propio sello y confiando únicamente en lo que ellos mismos creen. Eso fue algo que también pudimos comprobar en un directo que nos sumió en un auténtico viaje interno a través de ULVER y la psicodelia, o de su psicodelia. Simplemente, ver a ULVER no es un mero concierto, es el equilibrio perfecto entre cuerpo y alma. Es belleza sonora y visual, y un perfecto balance entre ambas que logran crear una experiencia única para todo aquel que tenga la ocasión de verlos alguna vez.

El concierto de los noruegos comenzó con «February MMX», tema que abre su último «War of the Roses», y en el cual se centraron especialmente en este concierto, del que además nos regalaron otros cortes como «Norwegian Gothic» o la emotiva «England». Sin duda, con estas tres primeras canciones ya lograron crear desde el primer momento la atmósfera idónea para esta velada, y que perduraría a lo largo de toda su actuación. En su repertorio repasaron los temas imprescindibles para crear un ambiente único para aquella cita, basándose en su última etapa (llamémosle «no metalera), y durante la cual supieron trasladar perfectamente al directo los diversos elementos de estilos como el Jazz, Post-Rock o Triphop que habitan en sus intrínsecas composiciones.

A pesar de encontrarse, sorprendentemente, la sala Razzmatazz bastante vacía (además de estar «abierta al público» prácticamente la mitad de ella) pocos minutos antes de dar comienzo la actuación, se fue llenando a medida que avanzaba el concierto, congregándose un público considerable para aquella velada especial.

Cerca del final nos ofrecieron una agradable sorpresa, «Little Blue Bird», esa pista especialmente melancólica extraída de su EP «A Quick Fix of Melancholy», tampoco se olvidaron de «Rock Massif», con ese ambiente oscuro y terrorífico que en directo no hace otra cosa que crecer y la rockera «654321 (I Know What You Want)» (versión de THE TROGGS), un digno homenaje a los 60. Como guinda al pastel cerraron su actuación con una impresionante «EOS», de aquel gran «Shadow of the Sun.

Sin duda, este viaje introspectivo lo lograron realzar aún más con sus proyecciones, siempre con unos exquisitos fotogramas que se encargaban de encajar y engrandecer la atmósfera y el sentimiento que transmite cada canción, estando todo cuidado hasta el último detalle. Creo que ello fue la gota que colmó el vaso, haciendo que cada nota tuviera un significado especial para cada una de las personas allí congregadas y haciendo del concierto de ULVER una experiencia realmente única e imprescindible. Afortunadamente (y a pesar de que la banda haya tocado en diversos teatros), Razzmatazz ofreció una acústica realmente impecable (afortunadamente para un espectáculo de ese calibre); sonó todo impecable de la primera a la última nota.

Sencillamente, ULVER crearon algo único, indescriptible (y es que es difícil describir emociones, porque eso es precisamente lo que crean ULVER en directo, y no tan solo una buena interpretación y/o ejecución, que también es el caso) pero, sobretodo, pura magia. Demostraron que hay que verlos una vez en la vida por lo menos, sobretodo para entender lo que crean sobre el escenario. Logran crear más que sonido e imagen, logran crear una fotografía con la perfecta comunión de ambas cosas. Algo que mantuvieron a lo largo de una hora y media de concierto con el liderazgo del enigmático Kristoffer Rygg.

A pesar de ser un concierto difícilmente superable, una lástima la publicidad que hizo la promotora acerca de los conciertos, asegurando que sería un setlist especial (aunque sí muy bien escogido) en el que no se olvidarían de su etapa black metalera. Y es que no cayó ninguna canción Folk, y mucho menos Black Metal (y apuesto que para más de una persona esa «promesa» sirvió como aliciente para acercarse aquella noche de jueves a Razzmatazz).

 

ULVER siempre ha ido mucho más allá de la música, y verlos en directo es la prueba más fehaciente de ello. ULVER son magia, son arte, pureza, emoción… Son ellos mismos.

Tania Giménez

tania@queensofsteel.com

 

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