KANSAS – Leftoverture Live & Beyond

Nuevo trabajo de la legendaria banda americana KANSAS, esta vez en vivo, presentándonos una colección de temas entre clásicos y algunos de la época del 200 en adelante, pero dónde su máximo esplendor es la realización completa del clásico de 1976 “Leftoverture”, el cual desarrollan al final del show, que da comienzo con “Icarus II”, de su álbum del 2000 “Somwhere to Elsewhere”. Un inicio suave, con todos los instrumentos y elementos sonoros sonando con una limpieza extraordinaria, buenas melodías, pasajes vocales agradables y esos punteos tan solemnes y a veces épicos que le dan las teclas, el violín y unos punteos de guitarra maravillosos. Solo un cambio brusco con unos riffs más crudos y actuales rompe un poco la melodía, pero acompañado de momentos místicos sigue manteniendo esa esencia tan auténtica.

 

Le sigue “Carus (Born on Wings of Steel)”. Pertenece al disco “Masque”, de 1975, con un aire más Folk en general, pero con unos riffs iniciales muy rockeros. La canción en sí es Hard Rock, con momentos rockeros y sinfónicos al estilo de las viajes bandas del género. Tiene su pesadez dentro de los canónes melódicos, pero se aprecia un ápice de dureza en su forma rítmica, acompañado de una voz con ese tono melódico tan salvaje y bello. A continuación la banda nos presenta dos clásicos cortes del “Point of No Return”, de 1977, que son “Point of no Return” y “Paradoz”. El primero con ese punto melódico comercial rozando el AOR, sonidos que enganchan, bailables, con esos toques de violín que le dan ese toque rítmico tan característico. Y la siguiente con esa conocida entrada Hard Rockera tan clásica, dónde los instrumentos campan a sus anchas dando muestras de su sinfonismo y progresión musical. Lo demás, una pista de línea rápida pero dentro del patrón melódico. O sea, fuerza, melodía y buen gusto por todos lados. “Journey from Maria Bronn” pertenece al disco “Kansas”, de 1974. Ocho minutos de pomposidad con sus arrebatos progresivos en un tema de una técnica insuperable, con unos pasajes donde se muestra su lado más épico y Folk con unos cambios de ritmo asombrosos, dónde las guitarras y los solos se lucen al máximo y las teclas son el acompañamiento perfecto en momentos puntuales. El siguiente tema es “Lamplight Symphony”, pertenece al disco “Song for America”, de 1975. Casi nueve minutos de sinfonismo melódico, con la esencia de los grandes grupos de la épica. Una canción vocalmente apoteósica, dónde la voz marca el tiempo acompañado por momentos rítmicos de toda clase, desde pasajes místicos a progresivos, algo de misterio e incluso oscuridad y, cómo no, los elementos con violines y teclas que le dan un aire cósmico en varias fases, alternándolo con momentos más Folk. Un cóctel perfecto en un gran tema. Y ya entrados en esta dase del concierto, el combo ataca con esa joya llamada “Dust in the Wind”, el clásico de 1977 de su “Point of No Return”. Una pista atemporal, que pasa de generación en generación por su carisma, su belleza y su arte interpretativo. Una maravilla que aún hoy en día escuchándola en vivo se puede notar que no pierde un ápice de toda su naturalidad y belleza, y se nota el escalofrío que debe recorrer el cuerpo de todos los asistentes. Y ya entrados en su última obra, las tres siguientes canciones son de su último trabajo de 2016, titulado “The Prelude Implict”, y del que aquí se incluyen “Rythmn in the Spirit”, “The Voyage of Eight Eighteen” y “Section 60”. Las dos primeras mencionadas tienen ese punto más de Hard Rock, pero con un cierto aire más salvaje instrumentalmente, sin abusar, claro está. Y la última es una instrumental preciosa con todos los elementos que la banda sabe dar a ese tipo de canciones, con su atmósfera incluida. Y ya en este punto álgido del show, el grupo ataca todo su disco “Leftoverture” del 76, y sin avisar empiezan las notas de “Carry on Wayward Son”, y el público responde a un tema que suena de lujo, con una entrada principal de riffs y guitarras para enmarcar. Después el ya conocido ritmo suave y esa entrada al estribillo tan clásica que hace las delicias del oyente, y el no menos momento final con una serie de cambios de ritmo Hard/Prof de lujo. En “The Wall” el disco y la música transcurre por ese ritmo lento, cargado de feeling, dónde se adentra esa voz que te cuenta una historia en forma de melodía, con sus buenos riffs, para formar un buen tema de Hard Rock melódico, con unos solos de lujo, con sus bajadas y subidas siempre solemnes y épicas. “Miracles of Nowhere” devuelve el aire más Folk y sesentero de la formación. Una sección de nuevo con mucha melodía, pero aderezada con esos momentos donde instrumentos como el órgano y sobretodo el violín campan a sus anchas, dándole un juego y una envoltura especial y adictiva, para llegar a “Opus Insert”. otro gran tema de corte más Hard, pero siempre con la melodía y estribillos característicos de esos grupos, siempre con ese aire a magia, fábula, cuento o historia, con una secuencia de pasajes musicales y vocales de auténtico lujo. La historia va llegando a su final y es el turno de “Question of my Childhood”, con un tono más jazzístico y progresivo, pero con la misma forma vocal de contar y cantar una canción. De nuevo, lucimiento para el violín, que le va dando forma a la canción en momentos puntuales, al igual que el piano, en unos pasajes muy a lo QUEEN. En “Cheyenne Anthem”, los casi ocho minutos que dura el corte, es un viaje musical extraordinario, sinuoso y misterioso, sin dejar esa magia a la hora de componer y darle a cada instrumento su protagonismo. Aquí la dulzura y el sentimiento es único. Un cóctel de sonidos Folk con acompañamientos progresivos, cambios a riffs más duros, tan medieval como JETHRO TULL y tan solemne como QUEEN. Y llegamos al final de la representación de esta obra de 1976 con “Magnum Opus”. Si antes eran casi ocho minutos, ahora son diez, dónde se define todo lo representado anteriormente. Un final de lujo dónde se manejan todos los contrastes musicales conocidos y adquiridos por la banda. Increíbles pasajes de bajo, con un lucimiento a piano con mucho clasicismo, momentos sublimes jugando con el progresivo y con unos pasajes de guitarra Blues que alucinas. Vocalmente muy envolvente. Me recuerda a esos buenos temas de Blues de Glenn Hughes. También momentos épicos, con lucha de guitarras, violín y batería, con una agresividad moderada y de una técnica bestial. Pero no acaba aquí el concierto, aún queda un final con “Portrait (he Knew”) del “Point of no Return”, del 77. Otros casi diez minutos en clave de Hard melódico con chulería, con un cambio de ritmo ultra Heavy que desencadena una avalancha de sonidos por parte de los demás instrumentos, que demuestra que si hay que ponerse duros, también saben hacerlo.
En definitiva: MARAVILLOSO.

 
InsideOutMusic (2017)
Puntuación: 9/10

 

Paco Gómez
Paco@queensofsteel.com

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