WINTER – Into Darkness (1990)

Entre los meses de abril y mayo (obviando el nombre y general sentimiento de la banda) de 1990 se metían en el estudio tres neoyorquinos desconocidos para la mayoría llamados John Alman, Stephen Flam y Joe Goncalves. Aquellos chavales con pinta alternativa se encontraban grabando entonces el primer (y que sería el único) trabajo de larga duración (tras editar una demo) de su banda, entonces también desconocida, WINTER. Sin duda, no sabrían que aquel único disco se convertiría en toda una obra de culto años después, tras su disolución como grupo.

WINTER fueron uno de los pioneros, junto a PARADISE LOST, de mezclar cono tanta maestría el Doom y el Death Metal a finales de la década de los 80 y principios de la de los 90. Y ellos concretamente lo hicieron de la mejor forma posible, de una manera que muchos han intentado imitar con los años en sus grupos de Funeral Doom pero, posiblemente, nadie logre jamás conseguir la atmósfera y sonido tan único que lograron estos norteamericanos que, desafortunadamente, se separaron tras una corte carrera, dejando un enorme legado difícil de superar y convirtiéndose en una formación de culto recordada incluso más de 20 décadas después de lanzar esta obra maestra para muchos. Una época en la que las palabras “Winte”, “Into Darkness” y “Eternal Frost” tienen su propio espacio y significado en el recuero de todo seguidor del mejor Metal extremo.

Si comenzamos valorando el nombre del combo, lo cierto es que no me imagino otro nombre que encaje mejor con su música, sentimiento y sus letras. Sus letras y atmósfera evocan todo tipo de sensaciones que solo nos puede regalar esta fría estación en la que todo está muriendo y los días son grises.
Sus letras tratan de todas las catástrofes que los humanos hemos y seguimos causando a la naturaleza y, por ende, a nosotros mismos. Por lo tanto, mientras escuchamos este “Into Darkness” viajamos a un lugar moribundo en el que ya no hay ningún tipo de esperanza.
Si seguimos hablando de conexiones, no podemos olvidar la portada, hecha por Verónica Cross, en la que vemos un paisaje desolador en blanco y negro de unas siluetas entre ruinas, con un aire sombrío y desesperanzador. Una portada realmente expresiva.

Pero vayamos a la música que habita en este larga duración de debut. Lo primero que destaca es el sentimiento y atmósfera tan imponentes y que crean, entre otros elementos, el sello WINTER. La sección rítmica es, en todo momento, marcada y dinámica. Claro ejemplo de ello es el comienzo del tema “Servants of the Warsmen”. La batería suena bombástica, brindando el personal sentimiento desolador de WINTER a toda la gran atmósfera que tanto logra transmitir. Posiblemente pocos hayamos escuchado una batería como la que encontramos aquí. Soberbia.
Las guitarras suenan graves y pesadas y encajan a la perfección con sus ritmos más lentos, concretamente hacen una gran labor en uno de sus temas más legendarios, “Eternal Frost”. Nos ofrecen ritmos y riffs lentos e incluso podemos notar en ellos cierta influencia de CELTIC FROST. En ciertos momentos también utilizan algunos arreglos de guitarra que la hacen sonar como si flotara como lamentos del más allá entre su música; un efecto muy logrado y que, de nuevo, encaja a la perfección con ellos. Y con ellos me refiero tanto al grupo, sus letras, su sonido… Ya que lograron tener una perfecta cohesión entre absolutamente todos los aspectos de este disco en el que todo parece estar cuidado hasta el más mínimo detalle.
Aún así, lo más importante de WINTER es su groove, algo que se deja ver en los ritmos más rápidos, en los momentos en los que su música se orienta más hacia el Death Metal.
Si antes hablábamos de cierta influencia de CELTIC FROST en las guitarras, también podemos notar esto en la voz, realmente grave y potente, encajando perfectamente con el sonido pesado de la instrumentación. En todo momento, cada palabra que canta, ayuda a transmitir de manera envidiable ese sentimiento depresivo que acompaña al grupo de principio a fin y describe de una forma grandiosa la situación de cada tema.

La mayoría de pistas que componen este “Into Darkness” podrían considerarse obras de arte. Comenzando por la rápida “Servants of the Warsmen” (con unas grandes voces, por cierto), la increíblemente pesada “Eternal Frost”, la instrumental y sofocante “Power and Might” (que transmite un sentimiento totalmente contradictorio al título) o la gélida “Destiny”.

Ya que he mencionado la gran “Eternal Frost”, creo que es prácticamente imposible hablar de este trabajo sin hacer una pequeña pausa en este corte.
“Eternal Frost” es un tema asombrosamente pesado, con una composición bastante simple pero que, aún así, roza la perfección. El riff de guitarra que predomina en todo el tema es de los más oscuros y pesados que he podido escuchar y, de nuevo, es prácticamente perfecto. Sin duda, su creación e incursión en este título fue todo un acierto. Además, para no variar, lo complementa una enorme sección rítmica, voces y letras (como siempre, muy personales). A lo largo de toda esta canción podemos encontrar, de nuevo, la inspiración de CELTIC FROST.
“Eternal Frost” es, simplemente, sinónimo de Funeral Doom. Este nombre describe con dos palabras como debería ser todo buen tema de Doom/Death.

Y, finalmente, cuando parecía que íbamos a tener un descanso de este sentimiento frío y oscuro llega el tema que cierra el redondo, “Into Darkness”, la cual dura cerca de 10 minutos. Un tema realmente lento a la vez que potente, con el fuerte sentimiento protagonista de siempre. Una increíble forma de poner punto y final a un disco que es una obra de arte. Que se ha convertido en un álbum imprescindible para coleccionistas y que, todo el redondo como tal, del primer al último riff, roza la perfección.

Me atrevería a decir que no hay disco más pesado, oscuro, asfixiante y opresivo, con mejores letras, con un sonido tan único y un sentimiento y atmósfera tan fuerte dentro del Doom/Death. Uno de los mejores trabajos del género por una de las mejores bandas que, afortunadamente, con el paso del tiempo ha obtenido su merecido reconocimiento aunque, eso sí, a una escala no demasiado grande ya que, extrañamente, siempre serán considerados como una rareza.

Tras su separación poco tiempo después no se sabe prácticamente nada de ellos, tan solo que un exbatería que no trabajó en este disco entró en los famosos BRUTAL TRUTH el mismo año en que salió a la luz “Into Darkness”. Además, el guitarrista, Stephen Flam, formó una banda llamada THORN en la que tocó el reputado batería Roy Mayorga.
En 1994 lanzaron el EP “Eternal Frost” que contenía 5 temas, entre ellos dos de su álbum: la que daba nombre al EP y “Servant of the Warsmen”. Dicho EP también se distribuyó en formato CD, el cual contenía una pista instrumental adicional.
En 1992, Nuclear Blast reeditó su disco y volvió a hacerlo en 199, incluyendo esta vez también su EP.

Tania Giménez

Comparte este artículo




You can Enviar un comentario, or trackback from your own site.

Envía un comentario

Highslide for Wordpress Plugin