JESS AND THE ANCIENT ONES – Vertigo

Durante la última década el rock ocultista, esa vertiente de la psicodelia cuyas letras se centran en temática pagana, ha estado protagonizado por voces femeninas: desde las navarras Kabbalah, a quienes tuve el placer de entrevistar para esta web, pasando por formaciones internacionales como Jex Thoth, Blood Ceremony, The Devil’s Blood o nuestros protagonistas, Jess and the Ancient Ones.

Esta agrupación natural de Kuopio, en Finlandia, fue fundada en 2010 por el guitarrista líder Thomas Fiend, la vocalista Jasmin Saarela, el también guitarrista Von Stroh, el bajista Fast Jake, el teclista Abraham y el baterista Yussuf. Después de estrenarse en 2012 con su álbum debut homónimo, con el cual los descubrí, publicaron un año más tarde el EP Astral Sabbat. En 2015, Stroh abandonó el grupo, antes del lanzamiento de su segundo disco de larga duración ese mismo año, Second Psychedelic Coming: The Aquarius Tapes. Ya en 2016 Fiend decidió dejar la banda para centrarse en sus otros proyectos musicales. Fue sustituido por Thomas Corpse, su compañero en la agrupación de death/thrash Deathchain, de la cual actualmente forman parte ambos. Stroh también estuvo unos años tocando con ellos. Ya con Corpse como su nuevo guitarrista líder, grabaron en 2017 su tercera producción, The Horse and Other Weird Tales. Cuatro años más tarde, nos han sorprendido con este Vertigo, distribuido por el sello Svart Records, que deja patente el gran estado de forma en el cual se encuentra este sombrío quinteto. A continuación, desengranaremos las canciones que componen esta nueva entrega.

De izquierda a derecha: Yussuf, Thomas Corpse, Jess, Fast Jake y Abraham.

Empieza de manera misteriosa el elepé con Burning of the Velvet Fires, segundo de los singles que anticiparon el disco, con ese riff de guitarra de Corpse, al cual no tarda en unírsele el pegadizo sintetizador de Abraham y la hipnótica voz de Jasmin, lanzando su hechizo sobre nuestros oídos. Resulta innegable la habilidad de estos músicos para crear melodías intrigantes a la par que accesibles para cualquiera. Hacia la mitad, escuchamos una grabación que afirma que, cuanto más aprendemos sobre el universo, más nos damos cuenta de lo poco que sabemos realmente sobre él. Un minuto después, se produce un interesante cambio de ritmo. Continúan el embrujo con World Paranormal, como es habitual, con un gran protagonismo del teclado, si bien también hay hueco para unas líneas de piano. Algo más relajada que la primera composición, destaca en la base rítmica el bajo de Jake.

En Talking Board escuchamos inicialmente a Reagan de la famosa The Exorcist (1973), hablándole a su madre sobre el temible Captain Howdy (Pazuzu) mientras trata de comunicarse con este a través de un tablero de ouija, por lo que ya nos indica que la temática será en esta ocasión terrorífica. Con la percusión de Yusuuf marcando el ritmo, combinada con las cuatro cuerdas de Jake y el teclado de Abraham, parecen crear un maleficio digno de la mencionada película de terror. Telita la exhibición vocal de Jess una vez los instrumentos deciden desatarse. En mi opinión, sin lugar a duda, una de las mejores composiciones del elepé. Con un inquietante final en el cual escuchamos unas malévolas risas que parecen estar haciéndonos burla.

Totalmente distorsionado se nos presenta el sintetizador que nos da la bienvenida a Love Zombie, el último adelanto que nos regalaron. Le sigue la guitarra de Corpse, adquiriendo protagonismo. Especialmente brillante resulta el bajo de Jake, en un tema cuya estructura parece beber del jazz. Bien avanzada la canción, se produce un cambio de ritmo muy psicodélico para después retomar con fuerza la cadencia inicial.

De nuevo encontramos otra referencia cinéfila en Summer Tripping Man, el primer sencillo promocional, con el polifacético Peter Sellers discutiendo sobre la Doomsday Machine, en Dr. Strangelove or: How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb (1964), la famosa comedia bélica del legendario Stanley Kubrick. Cuenta con un inicio contundente, en especial gracias a la incesante percusión de Yusuuf y el potente riff de guitarra de Thomas. El solo de órgano es una delicia auditiva, junto a la sugerente voz de Jess, en el que es quizás el corte más raudo del elepé.

Born To Kill entra en escena con una actitud cercana al punk y la voz procesada de Jasmin. Por momentos parecen fusionarse en la base instrumental el bajo y la guitarra, con el eterno sintetizador. Quisiera mencionar también que en 2019 Jess se estrenó en solitario con una formación completamente diferente, bajo el nombre de Jess by the Lake, con su álbum Under the Red Light Shine. What’s On Your Mind inicia con un teclado muy onírico, en ocasiones reforzado por arreglos cercanos a la orquesta. A destacar también el papel de la batería martilleante y de unas potentes líneas de guitarra. Despide el corte un órgano de matiz eclesiástico.

Llegamos al final de este ácido viaje con Strange Earth Illusion, una auténtica epopeya de once minutos de duración. Empieza de manera taimada, con un breve sintetizador dando paso a la guitarra, respaldada de manera breve solo por la percusión. Es cuando regresa el teclado que entra la expresiva voz de Jess, manteniendo una relajada armonía. Tras un gritazo, se produce el primer cambio de ritmo, cuando adquiere la composición una oscura tonalidad que flirtea con el proto doom. En una marcada apuesta por el progresivo, vemos como los instrumentos deciden acelerar revoluciones en el momento en que Jasmin desata por completo su registro. Llegados a la mitad del tema, como si fuera la calma después de la tormenta, entramos en una fase donde tanto el teclado de Abraham, como la batería de Yusuuf ponen la pausa necesaria mientras Jess entona el título de la canción en repetidas ocasiones, como si fuera un mantra. Momentos más tarde también puede lucirse Corpse en las seis cuerdas, con Jake como el mejor escudero en el bajo, terminando la canción con la emotiva voz perdiéndose en el tiempo.

Quizás me hubiera gustado un mayor protagonismo de las seis cuerdas de Thomas, que parece más bien ejercer una función secundaria de acompañante para dejar lucir al resto de instrumentos. Sería de hecho lo único que cambiaría, además de la horrible portada, que no tiene nada que ver con las lisérgicas ilustraciones que nos habían ofrecido con anterioridad. Igualmente, cada composición suena diferente y mantienen en todo momento atento al oyente. En resumidas cuentas, nos encontramos ante un firme candidato a mejor disco del año.

Svart Records (2021)

Puntuación: 9/10

Pere Guiteras

Pere@queensofsteel.com

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