SHADOWLAND – The Necromancer’s Castle

Después de dos EPs nos llega el disco completo de los neoyorquinos SHADOWLAND, un disco de un clasicismo absoluto de los 80 con varios matices de la épica. Y que comienza por “Ligeia”, con sonido netamente metálico con cierta distorsión y melodía a la vez, comandado por la voz de Tanya imprimiéndole un toque femenino metálico muy de esta última era, al estilo Marta Gabriel, pero también con tesituras muy Hard que, a veces, me recuerdan a MÖTLEY CRÜE de los inicios más heavies callejeros. Tenemos cambios de ritmo rozando el Speed Metal subiendo y bajando tonos con distorsión, además de unos solos muy clásicos con esa melodía al estilo RIOT o ACCEPT.

Le sigue “The Necromancer’s Castle”. Más Heavy Metal en los riffs, con un tono incluso más Power Thrash, pero sin abusar, con unos cambios más densos y oscuros. Esta vez con la voz de Tanya más mecanizada y afilada, al estilo Leather Leone. En cuestión de solos también son densos y envolventes, contrastados por otros con más floritura, a lo IRON MAIDEN. En cambio, “Walkin in the Shadows” tiene un inicio melódico y comercial, pero se convierte en un medio tiempo misterioso con sonidos y efectos, además de una voz mucho más mística, entre agudos y susurros. Un tema con un ambiente especial que fluye lentamente, solo alterado por pequeñas pero duras subidas de riffs más épicos. Con “Rising Tide” nos adentramos en unos riffs muy de la NWOBHM  del lado speedico, con muchos tonos y punteos melódicos por en medio que le dan esa velocidad y melodía tan propia. También hay unos riffs muy JUDAS PRIEST, con unas estrofas muy heavies dirigidas por Tanya, y unos solos muy ochenteros. Aunque para ochentera tenemos “Remains”. Pistera al máximo. Con unos riffs melódicos y pegajosos. Quizás con los cambios a un tono más alto y Heavy, pero con mucha comercialidad y gusto. La voz de Tanya también adquiere tintes más melódicos, a lo BENATAR, con desgarro y actitud. Además de contar con unos solos muy en la onda Hard melódica que comentamos. En cambio, “Warhound” tiene un ritmo más de los 90. Un Power Metal con melodía y cambios muy speedicos, donde la dureza sube un poco más. La voz de Tanya es rápida y efectiva, marcando siempre las palabras con mucha teatralidad. Los solos del mismo palo: Power con mucha floritura y algo de neoclasicismo. Y llegando al final nos encontramos con “Easy Livin’”. Más Heavy Metal clásico en un medio tiempo de riffs duros y secos con distorsión y punteos melódicos de acompañamiento. Tanya nos muestra una voz más pausada pero, como decíamos antes, con las palabras bien marcadas, dándole ese efectivo Heavy metálico clásico de toda la vida. Los solos son clásicos también, con mucho virtuosismo y floritura. Y acabamos con “Pretty Faces”, donde encontramos toques muy de la NWOBHM del lado más extremo, con una voz teatral y dura con finísimos detalles melódicos. Por lo demás, los riffs siguen su curso denso y crudo, mientras que los solos y punteos más los cambios de ritmo nos mete en algunos pasajes más atmosféricos y clásicos.

En definitiva, un buen disco clásico de los que gustan y entran de maravilla.

Dying Victims (2021)

Puntuación: 8/10

Paco Gómez

paco@queensofsteel.com

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