EWÏG FROST – Aïn’t No Saïnt

Desde Austria nos llega esta banda ya con cinco discos en su haber, contando este último, donde practican una mezcla explosiva de Black, Punk, Speed, Blues, Thrash y garaje que me ha sorprendido gratamente. Y así, entramos en temas como “Into the Night” o “Back on Wheels”, de apenas un minuto y medio de sonido MOTÖRHEAD con distorsión garajera y una voz cruda y amenazante. Y que, pese al minutaje, está bien provisto de riffs contundentes y solos muy rockeros, que sigue a “In da Not (Frisst da Teife de Fliang)”. Otro minuto y medio, esta vez con una instrumentación más cósmica, parecida a unos VOIVOD, con un sonido sucio a la vez que ambiental. Y, nuevamente, una voz con una crudeza amenazante va marcando los tiempos hasta volver a empalmar con el siguiente, llamado “Satan II”. Con un ápice más de velocidad en los riffs, un sonido netamente metalizado solo alterado por golpes y punteos largos que le dan un ambiente más hard rockero. Esta vez vocalmente va cambiando de registros, de agresivo a gutural según los cambios y el ambiente sonoro.

Lo mismo ocurre en “New Cold War”, con la misma forma de mantener una velocidad constante, pero esta vez con unos cambios de ritmo más thrashers acompañados de una vocalización oscura y unos coros punkies y otros cambios más ambientales, con oscuridad y velocidad blacker. E cambio, “1918” es la canción más larga: dura casi siete minutos y es totalmente instrumental, pero con un concepto de Blues endurecido y distorsionado alucinante. Tiene una envoltura cósmica y un sentimiento Doom. Lo arropan todo con un Blues, unos ritmos y unos cambios alucinantes, más unos solos que te ponen la piel de gallina. Sin duda, un temazo sorprendente. Igual que “De Gier (is a Luada”). Otro tema atmosféricao donde incluso se atreven con instrumentos de viento que, aparte de darle originalidad y buen rollo, encaja perfectamente con una vocalización más teatral que recuerda mucho a esas canciones cabareteras o vodevil del maestro ALICE COOPER en su etapa de los 70. Para pasar a otro corte llamado “Bad Beat Boogie”, que lo bautizaría como un “rock ‘n’ Frost”. Tiene unos rifs duros con chulería. La voz es muy Tom Warrior, marcando las palabras. Pero unas teclas a lo Jerry Lee Lewis, unos estribillos Rockabilly y unos solos Hard ‘n’ Heavy le dan una personalidad única. Ya “Desert Sunset” es un minuto de instrumentación que empalma con la última pista, titulada “Mary Jane”. Y acaban cómo empiezan: con un tema de Rock ‘n’ Roll rápido de riff constante y eléctrico y vocalmente rasgado y seco. Tiene unos solos my clásicos, pero de los 50, y un final que se va apagando lentamente y te deja una buena sensación, en general, de todo el trabajo.

En conclusión: para mí, un gran descubrimiento. Tantas cosas, tantos matices, quizás los ponen en tierra de nadie, pero eso si se hace bien: gusta. Y este álbum es muy bueno.

Discos Macarras (2021)

Puntuación: 8/10

Paco Gómez

paco@queensofsteel.com

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