SIGNIFICANT POINT – Into the Storm

El país del sol naciente se encuentra de enhorabuena, ya que los chicos de Significant Point acaban de parir un debut brutal, mezclando speed y power a lo Scanner. Esta banda de Tokyo fue formada en 2011 por los guitarristas Gou Takeuchi y Kazuki Kuwagaki. Tras varios cambios en su agrupación, lograron la estabilidad con la entrada en 2016 del baterista Itormentor Witchslaughter, quien forma parte asimismo de la banda de black/thrash Evil, así como en 2018 del bajista Kazuhiro Watanabe. Previamente, habían tocado junto a los vocalistas Kosuke (con quien grabaron su demo de 2014, llamada Attacker!) y Fumiya Abe, quien estuvo en la banda hasta 2019, el baterista Rin Itou y el bajista Takuya Mashiko. Después de año y medio de duro trabajo, han parido este Into the Storm, un festival de solos de guitarra, vocales poderosas a la par que melodiosas y líneas de percusión extremas. La portada del álbum, obra del guatemalteco Mario López, me parece sensacional.

Empieza este discazo como un trueno en el este con Attacker, toda una declaración de intenciones. Menudo vozarrón se gasta George Itoh, músico de sesión miembro de Military Shadow y Risingfall, quien mezcla partes en inglés con otras en japonés. El dúo de guitarras formado por Gou Takeuchi y Kazuki Kuwagaki, se reparten los solos que da gusto. Siguen con Heavy Attack, otra descarga eléctrica directa a nuestros oídos. Otro puntazo de esta formación son lo pegadizas que resultan sus canciones, quizás gracias a esos elementos que beben del power europeo más primigenio, como ya hicieron antes sus compatriotas Galneryus. La batería nos introduce You’ve Got the Power, tema que baja ligeramente las revoluciones en relación con las dos composiciones anteriores. Cuando uno escucha a esta agrupación, resulta inevitable pensar en grandes clásicos del metal nipón más tradicional, tales como Loudness, X-Japan o Anthem. Debido a su apartado coral, probablemente sea de las canciones que más animen a sus seguidores en futuros conciertos.

Riders Under the Sun recupera la velocidad supersónica tan característica de la banda, cortando como el filo de una katana de Hattori Hanzō, el maestro forjador de Kill Bill. Otro apartado que me gustaría mencionar es su nítida producción, que permite a todos los instrumentos lucirse como deben. Esa apuesta vocal por combinar partes mucho más melódicas con otras de claro matiz speed, también contribuyen muy positivamente al resultado final.Night of the Axe cuenta con uno de los mejores riffs de guitarra del disco. Llegados al segundo minuto, deciden dejar momentáneamente sola a la martilleante percusión de Itormentor y la voz de Itoh, para poco después regresar las guitarras totalmente desatadas, como dos hachas cortando cabezas reales en la noche.

Una introducción muy guitarrera nos da la bienvenida a Run for Your Life. Menudo gritazo se marca George, poco después de unas estrofas muy adictivas. La compenetración en los elaborados solos de guitarra de Kuwagaki y Takeuchi es evidente, se nota que llevan años tocando juntos. Con el sonido de una tormenta inicia la homónima Into the Storm, uno de los adelantos que nos ofrecieron para este elepé. Si algo tienen las bandas asiáticas son una capacidad casi innata para resaltar en el apartado melódico, como si se tratara del opening de una serie de animación.

Con un título que nos recuerda al clásico inmortal de los épicos Omen, el caballero de la muerte de Deathrider se presenta listo para terminar con la vida de cualquier alma incauta. Es imposible no gritar a todo pulmón: “DEATHRIDER!”, con la intensidad y el buen rollo que nos transmiten estos musicazos. Hacia la mitad de la canción, realizan un cambio de ritmo que permite seguir luciéndose a George y a nuestro dúo de guitarras. Un estruendoso inicio nos advierte que acabamos de acceder a la peligrosa zona de Danger Zone. Es una pena que no existan demasiados momentos para que demuestre su técnica el bajo deKazuhiro Watanabe, quien se centra más en acompañar la base rítmica del resto de sus compañeros. Ese “Danger” del apartado coral, se mete en nuestras cabezas con deleite.

Llegamos al punto final de este maremoto de solos de guitarra y exhibiciones vocales con Running Alone, composición que extrañamente empieza de manera acústica. No os llevéis las manos en la cabeza, que en este discazo no hay lugar para baladas sensiblonas. La canción más larga del elepé, así como uno de sus platos fuertes, no tarda en alcanzar de nuevo la velocidad de crucero habitual. Esa nueva combinación de solos de guitarra levantaría de la tumba al mismísimo Paul Baloff, quien probablemente se iría a moshear cual loco desatado.

Sin hacer nada nuevo, estos nipones han parido un acertadísimo debut, muy a tener en cuenta para los seguidores del metal más añejo. Está claro que el potencial de esta agrupación es enorme, por lo que podemos esperar muchísimo por su parte en un futuro próximo. No sería descabellado pensar en ellos para una futura edición del Keep It True alemán, cuando toda esta mierda del coronavirus tan solo sea un recuerdo del cual acordarnos con unas buenas birras.

Dying Victims Productions (2021)

Puntuación: 8/10

Pere Guiteras

pere@queensofsteel.com

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