THE HAWKINS – Silence Is A Bomb

Segundo disco de esta banda sueca que practica un Rock ‘n’ Roll festivo y enérgico. Y se abre con las dos primeras canciones, “Silence is a Bomb” y “Roomer”, más que nada porque entre las dos no suman ni tres minutos y una parece la intro de la otra, con una especie de notas Blues transgresor y voz para meternos en un tema fresco de Rock ‘n’ Roll tan bailable como Punk; guitarras descaradas, coros que rugen y acompañan estrofas y mucho feeling.

Le sigue “Hilow” con un inicio de punteos suaves pero rockeros, melódico, que levanta el ánimo. Luego unos riffs muy 70s a medio tiempo, con cambios incluso más suaves aún y una voz así, muy americana universitaria, esta vez sin gritos, solo un pequeño trozo al final que parece que va a despegar pero al final vuelve a su cauce, mostrando una actitud más chulesca. Aunque para chulesca “Stones”. Desde que empieza hasta que acabe todo es subida. Los instrumentos se acoplan y se disparan por momentos. Hay pausas y vuelta al Rock ‘n’ Roll con un sonido añejo que a veces me recuerda a MEAT LOAF. “Mynah” comienza a capela y con unos riffs distorsionados, pero a bajo volumen, por detrás de la voz. Y es que la tónica es esa; la voz es la que da el ambiente al corte. Un rollo mágico, al estilo de los 60, con algún riff y distorsión, que le da ese punto festivo al corte. En cambio, “Minuette” dura un minuto. ¿Y qué se puede hacer en un minuto? Muy fácil. Buscar un riff rápido, con un bajo como un martillo y una voz sin espacios de principio a fin. Algo muy Punk. Y por otro lado está “Cut Moon Bleeds”. Una pista con clase, con unos ritmos muy Soul. Muy Blues. Con unos cambios de Rock n’ Roll con guitarras metalizadas. Tiene su gancho y su misterio. A mí quizás sea el que más me ha gustado por esos ritmos más elaborados. “Libertine” tiene un ritmo muy AC/DC al principio, cono ese tono semi Blues pero con lugar para acelerones rockeros de estribillo comercial y festivo, con mucho “lalala”, como dicen los coros. Del mismo estilo es “Black Gold”, aunque esta con un aire más vaquero. Más sureño. Más Country. Pero con mucha festividad. “Stranger in the Next Room” tiene un groove en forma de Blues con acompañamiento vocal escandaloso, un ambiente SABBATH con oscuridad aunque está ese cambio más rockero, esta vez con una atmósfera más Hard Rock muy americano. Y acabamos con dos títulos: uno es “Fisherman Blues” que, aunque diga “blues”, los riffs son muy heavies. Con descontrol. Y algo caóticos, pero bien encajados en unas cabalgadas eléctricas. Con una buena voz y, sobre todo, unos coros épicos. La última es “All my Birds are Dead”, con un aire Ópera Rock con mucha instrumentación y aire de los 70 con unos solos “made in BOSTON”. Con mucho feeling.

En definitiva, un disco festivo, alegre. Con mucho Rock and Roll.

The Sign Records (2020)

Puntuación: 7/10

Paco Gómez

paco@queensofsteel.com

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