Back to the Roots Tour Part II – 19/10/2017 (Razzmatazz 2)

Una lluviosa tarde de octubre y Udo Dirkschneider volvía a su cita anual con el público catalán para, como hiciera el año pasado, revitalizar los temas de Accept que lo llevaron a la fama en una segunda entrega de su gira “Back to the Roots”. Siempre se me ha antojado ligeramente triste tener que recurrir a una gira de este cariz nostálgico, pero sin duda es garantía de éxito, además así Udo nos ha dejado claro en más de una ocasión qué es lo que le falta a los actuales Accept de Baltes y Hoffmann.
Si en la primera parte de la gira “Back to the Roots” se centró en su primera etapa, en esta ocasión se centraron en el material de los 90, aunque no por ello dejaron de lado algunos clásicos anteriores. Otro elemento a destacar es los teloneros de los que ha gozado en estas dos giras, el año pasado vino acompañado nada menos que por los canadienses Anvil y ahora lo hace con nada menos que las leyendas británicas Raven, sinceramente mi mayor motivación para acudir aquel jueves a aquella velada de Heavy Metal. Y creo que fue un aliciente para más de uno teniendo en cuenta las recientes visitas que ha ofrecido el germano a nuestra ciudad en los últimos dos años. De hecho la afluencia fue considerable, y apuesto que si hubiera sido más tarde o en fin de semana, se habría multiplicado.

 

 

Los Gallagher salieron al escenario como un torbellino, derrochado una energía enorme desde la primerísima nota, sin dejar de moverse. Entrega, pasión, sudor… Heavy Metal. Eso sí, a la velocidad de la luz cómo dirían ellos. Por los hermanos no pasan los años. Arrasaron y no solo con sus ganas, su buen rollo y esa sensación de que lo estaban pasando bien, sino también con auténticos temazos. Animando cómo nadie al público desde el primer momento, los hermanos comenzaron su descarga con “Destroy all Monsters”, de su último trabajo “ExtermiNation”. Y les funcionó genial. Pero la cosa mejoró con “Hell Patrol”, que fue seguida nada menos que por “All for One”, donde todos coreamos su estribillo. Raven tenían una hora escasa para convencernos, así que nos regalaron muchos clásicos, como “Hung, Drawn & Quartered”, la casi rockera “Rock útil you Drop” o “Faster than the Speed of Light”. No faltaron solos de guitarra y bajo, incluso las primeras notas de “Rock Bottom”, de UFO (versión que posiblemente hubieran tocado si se hubiera tratado de un show completo). Tras “Wiped Out” Mark se bajó al foso para acercarse al público con su bajo para anunciar el “On and on” y animarnos a todos a cantar y saludar a las primeras filas. Los ingleses tuvieron una hora escasa de concierto, clausurada con “Crash Bang Wallop”, pero aprovechada al máximo. Y es que Raven no solo nos ofrecieron un repertorio exquisito lleno de clásicos, sino que es una de esas bandas que transmite simpatía. Una de esas bandas cercanas, que disfruta de lo que hace y no se corta en demostrarlo. Que hace del escenario su casa y del concierto una fiesta. Siempre me ha gustado de los británicos esa agresividad bruta que tienen en álbum, y es algo que en directo se acentúa. Son energía cruda, sin refinar. Toda la esencia underground está contenida en este “power trio” que nos hizo viajar al pasado, que nos machacó, nos destrozó, nos entretuvo, y que le puso las cosas difíciles a Udo y los suyos.

 

 

El frontman subía al escenario de Razzmatazz 2 con la misma formación que lo acompañó en su anterior visita, el veterano bajista Fitty Wienhold, su hijo Sven Dirkschneider tras la batería, el guitarrista Andrey Smirnov y la incorporación, también a las seis cuerdas, del experimentado Bill Hudson, que milita y ha militado en numerosas bandas, tanto en estudio como en directo.. Así que, con un buen repertorio y una banda sólida y bastante consolidada, Udo y sus huestes tenían las de ganar.
Y así fue, tras “Fire”, de Arthur Brown, a modo de intro, los músicos se fueron incorporando al escenario mientras sonaba la introducción de “The Beast Inside“. Comenzó a sonar la voz, pero Udo no apareció hasta la mitad de la primera estrofa. Un medio tiempo a modo de arranque que dejó al público algo frío. Pero cambió rápidamente cuando la banda comenzó a entonar “Aiming High”, que levantó los ánimos con su pegadizo estribillo y sus riffs afilados y veloces. El ambiente te siguió caldeando con “Bulletproof”, “Slaves to Metal” y la potente “Another Second to be”. Y a estas alturas del concierto ya quedaba clara la profesionalidad de la formación que Udo ha sabido congregar, del sonido compacto que es capaz de capturar y de la precisión que es capaz de descargar, teniendo cada componente su momento para lucirse y estando siempre a la altura, de hecho teniendo los músicos el protagonismo escénico. Se trata una de esas bandas sólidas, que llenan el escenario con facilidad. Udo no es el frontman más activo del mundo, todos lo sabemos, ni el más hablador, pero a nivel vocal está siempre en forma, lo dejó patente durante más de cien minutos y a lo largo de diecinueve cortes. Y tiene un carisma especial, no hay duda. Otro punto melódico pero muy coreado lo puso “Amamos la Vida”, mientras que incluso hicieron un guiño a aquel decepcionante “Predator” con “Hard Attack”. Con un sonido fantástico la primera parte del concierto terminó con un viaje al pasado de la mano de “Russian Roulette”, para tras unos segundos después regresar con una traca final llena de clásicos. Estos fueron “Princess of the Dawn”, “Metal heart”, la brutal “Fast as a Shark” y “Balls to the Wall”, donde vimos al público más entregado en toda la noche.

Concierto excelente en todos los aspectos, y toda una lección cómo en lugar de optar por lo fácil y repetir el repertorio de su anterior gira, Udo se arriesgó a ofrecer algo distinto, descargando esos temas que facturó con Accept en su última época con ellos. Temas que de otra manera sería casi imposible escuchar en vivo. Buen sonido, buena producción, compacta puesta en escena y un Udo que a pesar de los años, está claro que sigue disfrutando de lo que hace. Raven nos dieron esa energía cruda, esa esencia underground, y Dirkschneider el Heavy Metal más profesional y cuidado. A veces hay que ver a clásicos para entender por qué son clásicos.

 

 

 

Tania Giménez
Tania@queensofsteel.com

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