CRÓNICA: Leyendas del Rock 2026 – JUEVES: del metal extremo a la fiesta folk
Amanece por segundo día en el bonito pueblo de Villena y aprovechamos la mañana disfrutando de la increíble piscina del complejo municipal.
Aquí siempre se respira un buen ambiente, tranquilo y relajado, donde todos los bañistas agradecemos este momentito de oasis entre el calor del camping y el cansancio acumulado del festival. Después de un buen rato de risas y charlas con los vecinos campistas —porque si algo tiene el camping es que siempre acabas conociendo gente— toca darse una buena ducha, arreglarse y poner rumbo a la zona de conciertos.
Hoy, además, el sol y el calor nos dan una pequeña tregua. Una nube enorme se instala sobre Villena y nos regala una velada de lo más agradable. Y, sinceramente, se agradece.
NORTHLANE
Hoy estreno la tarde con Northlane, de nuevo siguiendo el consejo de nuestro excompañero de medio Marc Servat.
Sin duda, una apuesta muy buena para este festival.
Los australianos practican un metalcore moderno y progresivo en el que mezclan guitarras pesadas, bajos muy contundentes y una base cercana al djent con elementos electrónicos, ambientales y experimentales. Una combinación que hace que su sonido pueda pasar de momentos atmosféricos a auténticos mazazos sin apenas darte tiempo a reaccionar.
Y no esperan ni a entrar en calor para que el público empiece a organizarse. Los primeros mosh pits aparecen prácticamente desde el comienzo y, poco después, empiezan también los crowd surfers.
Yo, mientras tanto, estoy ahí mirando cómo la gente se lanza sobre el público esperando mi momento de unirme a ellos, solo que el primero siempre me cuesta un poco y sigo buscando la oportunidad. Los primeros valientes ya han dejado de hacerlo y parece que el momento no llega nunca, así que, después de pensármelo un buen rato, consigo sacarme la vergüenza de encima y pedir que me lancen.
Primer crowd surfing del festival.
Y oye, una vez que pruebas, ya está. 😜 Hemos venido a trabajar, pero también a pasárnoslo bien!
DARK TRANQUILLITY
Dark Tranquillity vuelven a pisar las tablas del Leyendas y nos preparan un repertorio muy cañero.
La banda sueca, una de las grandes pioneras del death metal melódico de Gotemburgo, vuelve a demostrar por qué sigue siendo una referencia del género después de tantos años. The Wonders at Your Feet, Unforgivable, mi favorita, Atoma, o Lost to Apathy son algunas de las seleccionadas para este concierto y consiguen que el público lo dé todo.
Aquí, eso sí, los mosh pits y los crowd surfers son algo más tímidos.
Se van formando algunos durante la actuación, pero en comparación con otros festivales europeos creo que todavía nos falta un poquito más de público involucrado en estas locuras: gente dispuesta a lanzarse, a pasar a otros por encima de nuestras cabezas y a convertir las primeras filas en una auténtica batalla.
Aunque, si el Leyendas sigue trayendo estos grupazos, no creo que tardemos demasiado en verlo.
Mientras suenan Godsmack, aprovecho para socializar un rato, cenar y coger fuerzas para lo que será, para mí, el bombazo de la noche.
Porque todavía queda mucho.
ARCH ENEMY – Los esperados cabeza de cartel
El concierto de Arch Enemy se hace casi imposible de ver de pie sin que un mar de cabezas bastante más altas que yo me tape completamente el escenario.
Así que, por mucho que me pese, decido retirarme hacia la zona del otro escenario y disfrutar del concierto a través de las pantallas. Y lo que estoy viendo desde allí es una auténtica barbaridad.
El recinto está hasta arriba, con una afluencia que me recuerda muchísimo al concierto de Megadeth de la pasada edición. Solo que esta vez la sensación de lleno empieza a percibirse ya desde bastante antes de que llegue la hora del concierto.
Y hay un aliciente añadido: esta es la primera actuación de Arch Enemy en un festival español con Lauren Hart al frente, después de la salida de Alissa White-Gluz. Hart, conocida por su trabajo anterior en Once Human, afronta nada menos que el reto de ponerse al frente de una de las bandas más importantes del death metal melódico europeo.
Y aunque no las tenía todas con la nueva cantante, hay que reconocer cuando alguien hace bien su trabajo.
Lauren sale con una actitud arrolladora y una voz que encaja perfectamente con la maquinaria de la banda. No intenta imitar a Alissa: aporta su propia personalidad y, sobre todo, una presencia escénica enorme, sin que chirríe al notar el cambio en ninguno de los aspectos.
El repertorio tampoco da demasiado margen para el descanso. La gira Back to the Root of All Evil está recuperando temas de diferentes etapas de Arch Enemy y en Europa están cayendo auténticos clásicos como Silent Wars, Taking Back My Soul, Ravenous, War Eternal, The Eagle Flies Alone o No Gods, No Masters, además de material más reciente como Blood Dynasty y To the Last Breath, el primer tema de la nueva etapa con Lauren.
Desde mi posición, quizá no estoy viendo todo lo que me gustaría, pero sí puedo comprobar algo: el público está completamente entregado disfrutando de esta nueva etapa de la banda.
dARTAGNAN
Y llega el momento más esperado del día para mí.
Ahora sí que sí.
Recuperada de fuerzas, bien cenada e hidratada, toca saltar y bailar al ritmo de dArtagnan.
Abren la noche con Ruf der Freiheit y ya nos tienen a todos dando saltos como locos.
Aunque hay que reconocer que las canciones son difíciles de aprender cuando no sabes alemán, tienen un repertorio bastante variado en cuanto a idiomas y, además, saben perfectamente cómo hacer participar al público.
A sus propios temas se suman versiones como Hey Brother y Holding Out for a Hero, que el público recibe con los brazos abiertos.
Las que no nos sabemos (o de las que únicamente hemos conseguido aprendernos el estribillo) las disfrutamos igualmente, coreando a pleno pulmón cualquier cosa que nos salga.
Y, como el año pasado, no podía faltar ese megacirculo, con Ben en el centro y nosotros alrededor de él cantando Was wollen wir trinken.
Y casi disfrutamos igual, o incluso más, otros momentazos como Farewell y C’est la Vie; ese momento de cantar con los pelos de punta mientras nuestro capitán de navío ondea la bandera española durante Westwind; y, para terminar, Mosqueteros, cantada en español.
Un concierto que, para mí, vuelve a demostrar que dArtagnan tiene algo muy especial en directo: consiguen que incluso quienes no tenemos ni idea de alemán terminemos cantando, saltando y formando parte de la fiesta.
Nos dieron circle pitts, nos dieron crowdsurfings, nos dieron Viking Row y hasta el público se animó a llevar en volandas a un muchacho en silla de rudas. Sin duda, hubo hermandad, diversión y fiesta.
LÈPOKA
Y llega la última banda de la noche para mí: Lèpoka.
Me encanta ver cómo, poco a poco, el público que se acerca a sus conciertos es cada vez más abundante.
Relegados habitualmente a cerrar la jornada, tienen un auténtico arma de doble filo.
Por un lado, es una posición fantástica: tienen la responsabilidad —y el privilegio— de conseguir que la fiesta no decaiga y que el festival termine por todo lo alto. Pero, por otro, se encuentran con un público que lleva muchas horas encima. Gente cansada, somnolienta, ebria, con ganas de irse a dormir o que directamente ya ha abandonado el recinto.
Pero unos cientos de personas siguen ahí al pie del cañón. Y no están precisamente quietas.
Siguen en pie, bailando, saltando y formando incluso circle folkie pits. Se nota que no queremos que se acabe la fiesta y que lo estamos pasando estupendamente con ellos.
Y eso es precisamente lo que me gusta de Lèpoka: aunque el cuerpo diga que ya no puede más, ellos consiguen que vuelvas a sacar fuerzas de donde ya no las había.
En esta ocasión, los vemos acompañados sobre por una voz femenina que se sumó a Lèpoka en esta actuación, aportando un toque diferente a los coros que ya nos tienen acostumbrados.
Sacan la artillería pesada prácticamente desde el principio, con temas como Seguimos en Pie y El Picorsito, y dejan claro desde los primeros minutos que aquello no va a bajar el nivel. El repertorio está girando alrededor de canciones como Brindo por verte, El baile de los caídos, Pandemonium, Color café, Contando al andar, La última y a casa, Dios está borracho, y cuando parece que ya no podemos más, llegan los últimos cartuchos, porque si algo sabe hacer Lèpoka es guardar un buen final de fiesta con su última canción de la noche, Yo controlo, entre otras confetis y cañones de humo.
Y así termina otro día de festival.
Cansados, sudados, probablemente con los pies pidiendo auxilio y sabiendo que mañana volveremos a repetir exactamente lo mismo.
Porque todavía queda Leyendas.
Y nosotros todavía tenemos ganas de más.
