ENTREVISTA: WOLFBRIGADE: Indomables e intransigentes

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Tras más de treinta años canalizando la rabia a través de una música cruda e implacable, los veteranos suecos del crust Wolfbrigade regresan con Howl from Underground, un alegato feroz que se niega a separar la intensidad sonora del compromiso político. En esta entrevista, el vocalista Micke Dahl y el bajista Johan Erkenvåg profundizan en las ideas que hay detrás de su autodenominado Lycanthro Punk, la importancia de capturar la energía sin filtros de una banda tocando en directo y la necesidad de preservar el instinto creativo sin someterse a fórmulas ni al perfeccionismo. Pero bajo la furia del álbum subyace un rechazo más profundo a la domesticación: una impugnación de las fronteras, los sistemas económicos, las convenciones sociales y las estructuras de poder que nos enseñan a aceptar como inevitables. Desde la manipulación de las divisiones políticas y el auge de la extrema derecha hasta los peligros del conformismo dentro de nuestras propias comunidades, Wolfbrigade cuestionan lo fácil que resulta convertir la rebeldía en otra forma de obediencia. Conscientes de sus propias contradicciones, reivindican el punk no como una identidad comercializable ni como un conjunto rígido de normas, sino como una forma de pensar por cuenta propia, imaginar alternativas y negarse a dejar que la autoridad determine los límites de nuestras vidas. Para Wolfbrigade, mantenerse indomables significa seguir haciéndose preguntas, hacer ruido con lxs amigxs y no confundir las reglas del juego con el orden natural de las cosas.

1. ¡Hola! Gracias por dedicarnos vuestro tiempo. ¿Cómo estáis y cómo van las cosas en el seno de Wolfbrigade ahora mismo? Después de más de treinta años haciendo música juntos, ¿qué es lo que todavía os entusiasma de formar parte de esta banda?

Micke: ¡Estamos bien, gracias! El disco por fin ha salido y es genial poder compartir con la gente algo en lo que hemos estado completamente inmersos durante tanto tiempo.

Johan: Sigue siendo emocionante no saber qué vamos a crear. Alguien trae una idea, otra persona escucha algo completamente distinto en ella y, de repente, todo empieza a tomar una dirección que ninguno de nosotros había imaginado. Te dejas llevar y te olvidas de cuántas veces has hecho esto antes. Seguimos teniendo esas ganas de volver al local de ensayo para ver qué pasa después. Está bien llevar treinta años a nuestras espaldas, pero lo que nos hace querer volver es aquello en lo que estamos trabajando en ese momento. Todo el proceso es emocionante, a veces hasta rozar la locura. En realidad, no sabes qué clase de disco has hecho hasta que vuelve de la fábrica de prensado.

2. Howl from Underground suena tan feroz como siempre, pero también parece tener un hilo conceptual muy definido. ¿Cómo conseguís mantener un sonido reconocible como vuestro sin convertirlo en una fórmula? ¿Hay algo que intentéis evitar deliberadamente cuando componéis música nueva?

Micke: Tenemos bastante claro qué encaja en Wolfbrigade, pero cada uno lo escucha de una manera ligeramente distinta. Cuando alguien trae una idea, los otros cuatro encuentran cosas que quieren cambiar, llevar más lejos o eliminar. Cuando por fin estamos todos satisfechos, puede sonar bastante diferente de la idea original. Pero, una vez que ha pasado por nuestros cinco filtros, normalmente acaba sonando como otra jodida canción de Wolfbrigade. Podemos pasarnos horas discutiendo sobre algo que quien escucha el disco apenas percibirá durante tres segundos.

3. Habéis descrito vuestra música como Lycanthro Punk, situada en un territorio entre el crust punk, el hardcore y el metal extremo. ¿Os sentís más en casa en una escena que en otra o esa distinción ha dejado de tener importancia para vosotros? ¿Habéis tenido alguna vez la sensación de que el público punk y el público metalero escuchan vuestra música de maneras fundamentalmente distintas?

Johan: Siempre hemos tenido un pie en cada escena. Muchoxs de nuestrxs amigxs tocan tanto punk como metal, y estoy seguro de que esa mezcla también está presente en las colecciones de discos de nuestro público. No tienes por qué ceñirte a un solo género, ¿sabes? Para nosotros siempre ha sido algo natural. Lycanthro Punk es nuestra manera de decir que vamos a mezclar lo que nos dé la gana. Probablemente la gente escuche cosas diferentes en nuestra música, pero dudo que alguien deje de amar el metal simplemente porque ponga un disco de punk.

4. Para Howl from Underground habéis vuelto a grabar como banda, todos juntos en la misma sala, capturando la dinámica y las imperfecciones de tocar juntos en lugar de pulir cada detalle por separado. ¿Qué puede ocurrir en esa sala que nunca conseguiríais reproducir trabajando en la música pieza por pieza? ¿Llega un momento en el que intentar que un disco suene mejor hace que parezca menos vivo?

Micke: Reaccionas a los demás sin pensar realmente en ello. Alguien aprieta un poco más, los demás le siguen y, de repente, toda la canción cobra fuerza. No puedes planificar esa puta mierda. Con las voces también ocurre algo parecido: una toma completa tiene su propio flujo. Puede que se te quiebre la voz o que respires en un momento que no habías previsto. Eso puede aportar más a la canción que pronunciar cada palabra exactamente como corresponde.

Johan: Además, enseguida notas si una toma tiene algo especial. Todo puede estar técnicamente perfecto y, aun así, sonar muerto. Entonces aparece una toma más cruda que tiene el doble de energía. Lo complicado es saber cuándo dejar las cosas como están. Una vez que empiezas a corregir detalles, es fácil seguir encontrando cosas que arreglar. Al final, has editado la vida fuera de la grabación.

5. Después de años grabando y produciendo vuestros propios discos, habéis decidido trabajar con un productor externo. ¿Os costó dejar entrar a otra persona en un proceso que habíais controlado durante tanto tiempo? ¿La experiencia os permitió descubrir algo del sonido de Wolfbrigade que habíais dejado de percibir por estar demasiado cerca de él?

Micke: Nos hacía ilusión probar algo nuevo. Normalmente cambiamos algún aspecto de nuestra manera de trabajar de un disco a otro. Una configuración diferente, otra forma de grabar, algo que explorar. Esta vez teníamos muchas ganas de grabar en directo y, como tocábamos los cinco a la vez, necesitábamos a alguien más detrás de la mesa de mezclas. Así que tenía sentido contar con otra persona.

Johan: Trabajamos con Lawrence Mackrory en Necromorbus, un antiguo templo bautista reconvertido en estudio de grabación. Nos gustaron mucho su curiosidad y su dedicación. Quería construir el sonido allí mismo, en ese momento, utilizando nuestro propio equipo y aquella enorme sala. Nada de recurrir por comodidad a arreglos con plugins. Se tomó el tiempo necesario para probar cosas y ver hasta dónde podíamos llegar. Además, escuchaba las cosas de otra manera y nos ofreció una perspectiva diferente sobre aspectos con los que nos habíamos familiarizado demasiado.

6. La idea que hay detrás de Howl from Underground parece ir más allá de la rebeldía como actitud: cuestiona aquello que la sociedad presenta como natural o inevitable, desde las fronteras y las leyes hasta el dinero y la manera en que se espera que vivamos. ¿Cuándo empezasteis a ver estos sistemas como algo que podría organizarse de otra manera, en lugar de aceptar sin más las reglas del juego? ¿Sigue teniendo el punk la capacidad de hacer que la gente imagine alternativas o la propia rebeldía se ha convertido en otra identidad comercializable?

Johan: Creo que siempre me he sentido un poco alienado, incluso de niño. Por ejemplo, en Nochevieja pensaba: ¿1990? ¿Quién lo dice? Alguien empieza la cuenta atrás y, de repente, todxs estamxs celebrándolo. La religión, las naciones, las festividades… Alguien se inventó todo esto y ahora nacemos dentro de ello y se espera que sigamos el juego como si fuera el orden natural de las cosas. El capitalismo también. Antes hemos vivido de otras maneras, pero ahora basta con imaginar algo diferente para que te llamen ingenux. Es una situación extraña. Nosotrxs creamos las reglas y después olvidamos que podíamos cambiarlas.

Micke: Encontrar el punk fue como volver a casa. Encontrarte con gente que compartía esa sensación y hacía las cosas a su manera. Las películas y los libros también podían darte ese mismo sentimiento de reconocimiento, mostrarte mundos enteros en los que te sentías más a gusto. Y eso te daba margen para imaginar otras formas de vivir. Claro que puedes vender la rebeldía. Pero no puedes venderle a alguien esa sensación.

7. La idea de la domesticación fallida que plantea el álbum parece especialmente relevante en un momento en el que el conformismo, la obediencia y la polarización política parecen ganar terreno. ¿Qué significa para vosotros ser «indomables» en la práctica? ¿Se trata principalmente de rechazar la autoridad o también de cuestionar los prejuicios y las ideas preconcebidas de nuestras propias escenas y comunidades?

Johan: Sí, tu propio entorno también puede adiestrarte bastante bien. Puedes enfrentarte a una autoridad y acabar obedeciendo a otra. Es más difícil cuestionar a la gente con la que te sientes como en casa. Tienes algo que perder. No creo que ningunx de nosotrxs esté libre de eso. Pero puedes intentar mantener la curiosidad, dejar que algo desconocido supere tu primera reacción. Puede que incluso te guste.

8. «Cold War Bootlicker» arremete contra las falsas oposiciones y plantea que bandos enfrentados pueden acabar sirviendo a la misma maquinaria de poder. ¿Cómo abordáis la política en vuestras letras sin reducirlo todo a una historia simplista de buenos contra malos? ¿Y cómo afrontáis el hecho de que alguien pueda oponerse a una forma de poder mientras se somete gustosamente a otra?

Micke: Nosotrxs también formamos parte de todo esto. Sería jodidamente conveniente que toda la mierda perteneciera a lxs demás. Nuestras letras también tratan sobre cosas que hay en nosotrxs mismxs y que preferiríamos no ver.

Johan: «Cold War Bootlicker» trata sobre cómo quienes están en el poder mantienen a la gente enfrentada mientras la exprimen hasta dejarla seca y saquean todo lo que la rodea. Mantente leal, odia al otro bando, culpa a quienes están por debajo de ti. Así te mantienen ocupadx mientras te arrebatan tus derechos. Hay algo casi religioso en esa fe en el poder. Cuanto más te quitan, con más empeño lxs defiendes.

9. Las letras de Wolfbrigade han abordado la injusticia social, los abusos de poder y la frustración de vivir en un mundo que a menudo parece profundamente jodido. Con la extrema derecha ganando terreno en muchos lugares, las guerras que continúan y la búsqueda de chivos expiatorios convirtiéndose en un recurso político cada vez más conveniente, ¿qué os enfurece más hoy en día? ¿Hay algo en el panorama político actual que os haya sorprendido de verdad o, por desgracia, os resulta demasiado familiar?

Micke: Bueno, por desgracia, resulta familiar, ¿verdad? Eso no hace que sea más fácil de soportar. Sabiendo cómo ha acabado toda esta mierda otras veces, esperarías que la gente reconociera lo que se avecina. Pero basta con darles a alguien a quien culpar para que vuelvan a ponerse en fila, dispuestxs a pasar por lo mismo otra vez.

10. Vuestra música suele describirse en términos de velocidad, agresividad y pura fuerza física, pero la melodía y una sensación más oscura, casi fúnebre, también han estado siempre presentes. ¿Qué importancia tiene esa tensión entre brutalidad y vulnerabilidad? Y cuando el mundo ofrece tantos motivos para sentir rabia o desesperanza, ¿hacer música os ayuda a transformar esas emociones en algo útil o basta con tener un lugar donde descargarlas?

Johan: Un amigo nos comparó una vez con un testículo. Muy masculino, pero frágil. Ahí tienes la brutalidad y la vulnerabilidad, jajaja. Pero sí, necesitas contraste. Si vas a toda hostia todo el tiempo, al final todo se vuelve plano. Ya no queda nada que pueda golpearte. Para nosotros, la música es una descarga, una liberación. Pones en ella todo lo que tienes y te devuelve algo que no puedes conseguir de ninguna otra manera. Durante un rato, te saca de tu propia puta cabeza.

Micke: Sí, y para mí ya es suficientemente útil tener un lugar donde soltar toda esa mierda. Llevas al local de ensayo todo lo que te está reconcomiendo, montas un jodido estruendo con tus amigos y sales sintiéndote mejor. No tienes que resolverlo todo durante esos cuarenta y cinco minutos, ¿sabes? A veces, basta con conseguir atravesar esos cuarenta y cinco minutos.

11. Gracias por vuestro tiempo y por mantener vivo Wolfbrigade. Después de treinta años, ¿qué os gustaría que la banda siguiera representando para alguien que os descubre por primera vez?

Micke: Espero que le dé una parte de la misma descarga que nos da a nosotros. Que le haga hervir la sangre.

Johan: Sí, y que, con un poco de suerte, también le sacuda la jaula.

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