ENTREVISTA: DEVIARE: La locura con la que hemos aprendido a convivir

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En Age of Madness, Deviare, desde Singapur, canalizan su furia a través de una potente combinación de crust punk, agresividad cruda y oscuridad pesada y melódica. Su álbum debut de larga duración se enfrenta a un mundo en el que la guerra, la opresión y la explotación se han normalizado, mientras que quienes se resisten son tratadxs con demasiada frecuencia como si hubieran perdido la cabeza. Desde las asfixiantes presiones de una sociedad singapurense obsesionada con el éxito hasta los peligros de la sobrecarga informativa, pasando por la hipocresía de la resistencia y la lucha por mantener vivos los espacios de la escena underground, Deviare se niegan a mirar hacia otro lado. Trazando paralelismos entre el mundo fantástico de Tolkien y la violencia del nuestro, la banda se pregunta qué significa resistir cuando la injusticia se convierte en la norma, y nos recuerda que ayudar a una sola persona puede significar ayudar a toda la humanidad.

1. ¡Hola! Gracias por concedernos esta entrevista. Age of Madness es vuestro primer álbum de larga duración. Ahora que ya está ahí fuera, ¿sentís que habéis dicho lo que necesitabais decir o el proceso de creación del disco os ha planteado todavía más preguntas?

Y: Todavía tenemos cosas que decirle al mundo, cosas que nos molestan y nos enfadan. Hay muchas cosas que podrían mejorar. Supongo que nuestras letras permiten a quienes nos escuchan reflexionar sobre el mundo y la vida que llevamos. Para algunas personas, escribir canciones es una vía de escape; siempre habrá preguntas rondando por nuestras cabezas.

A: Creo que esto no es más que la punta del iceberg. Hay muchísimos otros asuntos y problemas urgentes que tenemos delante, y realmente no hay un final para todo esto. La lucha continúa incluso después.

2. El álbum se titula Age of Madness. Cuando la crueldad, la guerra y la explotación se tratan como algo normal, ¿quién decide exactamente qué aspecto tiene la locura?

Y: Lo malo de insensibilizarnos ante las atrocidades es que probablemente nos llamen locxs o nos juzguen las personas privilegiadas por oponernos a todo lo que está pasando. Quienes luchan por la humanidad son lxs que deberían decidir qué es la locura, porque eso es lo que el mundo necesita urgentemente.

A: Estamos entrando en una época en la que generaciones de personas de todo el mundo pueden conectarse y compartir información con más facilidad que antes, mientras los líderes mundiales siguen mostrándose indiferentes e insensibilizados ante los horrores. Lo vemos aquí, en nuestro país. Un grupo de madres tuvo que comparecer ante los tribunales por hacer volar cometas con los nombres de niñxs mártires de Gaza, supuestamente porque no tenían permiso para hacerlo en un espacio público. Eso sí que es una locura.

Y esa es precisamente la clase de locura que vemos más cerca de nosotrxs: el absurdo de un gobierno en el que un acto de compasión se considera un desafío a la autoridad, mientras el sufrimiento se normaliza. Y, en última instancia, la sociedad paga el precio de vivir en tiempos tan demenciales como estos.

3. La portada muestra un mundo devastado y asolado por la guerra, con imágenes inspiradas en El señor de los anillos. ¿Por qué recurrir a la fantasía para reflejar la realidad? ¿Puede la ficción revelar a veces más sobre la violencia humana que las noticias?

A: La novela de Tolkien guarda paralelismos con el mundo actual a través de la corrupción moral de la humanidad. Las luchas por el poder, una entidad que intenta controlar la libertad de las personas y, por supuesto, el hecho de que el «ojo» de Sauron esté siempre vigilando, algo que representa cómo funciona la videovigilancia mediante cámaras CCTV. Y, al final, no es una historia con un final feliz. La Comarca paga el precio de su complacencia y acaba siendo víctima de la destrucción de su tierra natal.

Aunque se basa en la ficción y la fantasía, la historia revela cómo, con el paso del tiempo, el mal ha conseguido sembrar sus semillas y crecer, haciendo que la gente corriente llegue a tolerarlo, a racionalizar sus perversos planes e incluso a beneficiarse de ellos, a menudo a costa de lxs demás. También nos lleva a cuestionarnos a nosotrxs mismxs: ¿qué significa resistir cuando todo lo demás está abrumadoramente en tu contra?

4. Musicalmente, percibo la crudeza de Deviated Instinct junto con la mezcla de crust y metal más pesado de Sacrilege. ¿Qué os permite expresar ese lado más pesado y melódico de vuestro sonido que no podríais transmitir únicamente mediante la agresividad?

Y: Me gusta pensar que ese lado expresa la angustia, la visión sombría y dolorosa de cualquier calamidad a la que nos enfrentemos, ya sea la violencia que sufrimos desde fuera o la que llevamos dentro.

H: Nos inspiramos en diversos artistas y compositores para expresar nuestra rabia a través de la música. Los ritmos pesados y rápidos son nuestra forma de proyectar esa rabia. En cuanto a las partes melódicas, representan el grito de quienes están indefensxs, el dolor, la pena y también un pequeño atisbo de esperanza.

5. En «The Life They Chosen», la carrera de la rata convierte la vida de las personas en algo que quizá nunca hayan elegido libremente. ¿Hasta qué punto lo que llamamos ambición personal es, en realidad, la presión por encajar en un sistema que beneficia a otrxs?

Y: Lxs punks suelen cuestionar el sistema y preguntarse cómo puede funcionar cuando todavía hay personas que luchan por sobrevivir, no por vivir. La presión por sobrevivir puede resultar abrumadora para algunas personas, y eso sin contar con poder permitirse el estilo de vida que desean. Es positivo ver que cada vez hay más conversaciones en las que se cuestiona el sistema que las élites se empeñan en proteger. Y la gente está cada vez más preocupada, incluso enfadada.

A: Aquí, en Singapur, la ilusión del éxito, tal y como lo define un Estado democrático, da forma al sistema y a las personas. Salirse de ese sistema te obliga a cuestionar lo establecido y hace que te etiqueten como alguien «poco convencional». Técnicamente, eres libre de perseguir tus propias ambiciones, pero la sociedad recompensa constantemente determinados caminos y desincentiva otrxs.

Es extremadamente habitual que alguien dé todo lo que tiene y que, aun así, termine quemándose por la presión implacable y la competitividad del mundo empresarial. A eso hay que sumarle las expectativas sociales, la presión económica y el miedo a que te etiqueten como alguien que no ha tenido éxito, algo que se utiliza a menudo para mantener a la gente a raya.

6. «Prolific Violence» cuestiona a quienes afirman oponerse a la opresión mientras reproducen esos mismos comportamientos. ¿Cómo reconocéis que la resistencia empieza a convertirse en otra versión de aquello contra lo que dice luchar?

A: Creo que la resistencia puede convertirse fácilmente en aquello mismo a lo que nos oponemos cuando las personas están tan convencidas de tener la razón que empiezan a cerrar los ojos ante sus propias acciones destructivas. Es importante mantenernos alerta y exigirnos a nosotros mismos los mismos estándares morales que exigimos a quienes nos oprimen, para no perder de vista aquello por lo que estamos luchando.

7. «Information Overload» apunta a un mundo saturado de información. Podemos presenciar atrocidades en tiempo real y seguir deslizando el dedo por la pantalla. ¿La exposición constante al sufrimiento nos ha hecho más conscientes o simplemente nos ha enseñado a convivir mejor con cosas que deberían resultarnos intolerables?

Y: Es como un arma de doble filo. En comparación con el mundo anterior a los teléfonos inteligentes, ahora todo está al alcance de la mano. Sin embargo, esto puede dividir a las personas entre quienes están más informadas e implicadas y quienes tienen el privilegio suficiente como para no preocuparse.

Tenemos que recordarnos que no necesitamos absorberlo todo y que no podemos controlarlo todo.

Haz lo que esté a tu alcance.

8. Vivís en Singapur, donde los alquileres elevados y la pérdida de locales pueden dificultar la continuidad de los conciertos underground. ¿Qué significa construir una comunidad punk cuando los espacios físicos que necesita son cada vez más difíciles de mantener? ¿Puede una escena sobrevivir únicamente gracias al compromiso de quienes la integran?

Y: Sí, ese siempre ha sido nuestro desafío aquí.

Los locales y los espacios autogestionados han ido apareciendo y desapareciendo. Es cierto que todavía quedan algunos, y seguimos teniendo esperanza. Siempre encontramos la manera de organizar conciertos e intentamos apoyarnos mutuamente cuando una puerta se cierra. Participamos en eventos de otras escenas, actos benéficos y actividades que no están relacionadas con la música.

Creo que la escena puede sobrevivir, como lleva haciendo todos estos años a pesar de los obstáculos. Al fin y al cabo, la música es algo que todxs necesitamos.

9. Vuestras canciones transmiten una fuerte rabia política, pero la rabia puede servir para aclarar las cosas o transformarse en odio. ¿Cómo conseguís dirigir esa rabia contra los sistemas y los comportamientos a los que os oponéis, en lugar de dejar que os consuma por completo?

Y: Es agotador estar enfadadx todo el tiempo. Reflexionar, investigar un poco y hablar con amigxs puede ayudarnos a abrir la mente y aclarar las cosas que se han vuelto confusas. Hoy en día hay recursos por todas partes, y la gente también suele compartir temas muy diversos en las redes sociales, donde se abordan esas cuestiones y se intercambian opiniones. Ahora es más fácil canalizar la rabia hacia diferentes vías de expresión.

10. Gracias por vuestro tiempo. Si alguien escucha Age of Madness y está de acuerdo con cada palabra, pero no cambia nada de su forma de vivir, ¿ha cumplido el álbum su cometido? ¿Y con qué os gustaría que se quedaran nuestrxs lectorxs?

Y: Cada cual es libre de hacer lo que quiera. Si conseguimos que una sola persona se sienta inspirada para hacer algo bueno, ya es suficiente. El álbum es algo que queremos compartir con el mundo, creado desde el corazón, especialmente en esta era de la inteligencia artificial.

Ayudar a un ser humano es ayudar a toda la humanidad.

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