CRÍTICA: ESTERTOR – Evil Black Church
Estertor vuelven a sacar del sótano toda esa colección de riffs que huelen a humedad, sangre seca y películas de terror italianas con Evil Black Church, su nuevo trabajo y probablemente el disco más descaradamente macabro de una banda que ya venía bastante bien servida de oscuridad. Desde Barcelona, el grupo sigue moviéndose entre el death, el black y el thrash de vieja escuela, pero aquí han decidido que el cine de terror italiano sea prácticamente el hilo conductor de todo el asunto.
El propio “Evil Black Church” deja las cartas sobre la mesa desde el primer minuto. La canción está inspirada en The Church, de Michele Soavi, producida por Dario Argento, y el resto del disco continúa por ese camino con referencias a Demons, Black Sunday, The Beyond o Stage Fright. No estamos, por tanto, ante un disco que simplemente utiliza una estética de terror para decorar las canciones: toda la idea del álbum gira alrededor de ese imaginario.
Musicalmente, Estertor siguen teniendo muy presente el metal extremo de los ochenta. Bathory, Celtic Frost y Sodom aparecen como referencias bastante evidentes, pero también hay un componente death metal que acerca algunos momentos a Massacre u Obituary. La diferencia está en que aquí las guitarras tienen bastante protagonismo y los solos aportan un punto de heavy metal clásico que evita que todo se convierta en una sucesión de blastbeats y voces cavernosas. De hecho, la voz creo que sigue siendo uno de los sellos más característicos de la banda, bastante limpia pero terriblemente siniestra, como un eco que surge de las catacumbas que, además de una dosis extra de oscuridad, logra aportar una sensación primitiva. Es un disco que mira claramente hacia atrás, pero no da la impresión de hacerlo desde la nostalgia sino desde el respeto por una época en la que el metal todavía podía sonar peligroso, sucio y tremendamente físico.
El repertorio también deja bastante claro por dónde van los tiros: “Night of the Owl”, “Scumbags from Hell”, “March of the Dèmoni”, “Nightmare Returns”, “Open Coffin Empty Grave”, “Sinister Resurrection” y “Seven Portals of Evil” continúan ese viaje por cementerios, posesiones, demonios y tumbas abiertas. Entre todas, “Scumbags from Hell”, un clarísimo homenaje a «Fast as a Shark», de Accept, cuenta además con la participación vocal de Paul Lanerk, de Redshark, aportando otra conexión con el heavy metal underground de aquí. Este es uno de los temás más directos y macarras. Qué querías con ese título.
Hay algo que resulta especialmente simpático en todo esto: Estertor no intentan modernizar artificialmente un sonido que funciona precisamente porque conserva ese sabor clásico. No hay necesidad de meter elementos técnicos ni de buscar una producción gigantesca que convierta cada golpe de batería en una explosión nuclear. La grabación corre a cargo de Javi Félez en Moontower Studios, y el resultado encaja con lo que pide la música: guitarras gruesas, batería contundente y una sensación bastante orgánica.
También merece la pena señalar el contexto de la banda. Estertor surgieron en 2016 de la escena catalana de death, doom y black metal, con integrantes que han pasado por grupos como Ered, Decapitated Christ, Onirophagus, Wild Road Roller, Falç o Blazemth. Es decir, aquí hay bastante kilometraje underground detrás y se nota en la manera de entender el metal: no como una competición por ver quién toca más rápido, sino como una tradición que se puede seguir exprimiendo mientras haya riffs buenos.
Con ocho canciones y unos 38 minutos, Evil Black Church parece planteado como un álbum compacto, sin demasiadas ganas de desviarse de su objetivo. Estertor saben perfectamente qué quieren hacer y, por lo que dejan escuchar, tampoco parecen tener intención de pedir disculpas por ello. Si disfrutas con el black/death/thrash de inspiración ochentera, los riffs de heavy metal y ese universo de películas italianas donde una iglesia nunca puede significar nada bueno, aquí tienes una nueva visita al infierno particularmente bien acompañada de guitarras.
No inventan nada nuevo, pero tampoco parece que esa sea la intención. Estertor han construido un disco que reivindica una forma muy concreta de entender el metal extremo: oscura, macarra, directa y profundamente enamorada de los clásicos. Y a veces, cuando los riffs están bien puestos, tampoco hace falta mucho más.
Black Lion Records (2026)
Puntuación: 8,5/10
