THE NEW BLACK – II: Better in Black

THE NEW BLACK es una banda de Rock  germana que todavía se está haciendo un hueco en la industria musical, aún así ya obtuvieron unas impresionantes críticas son su debut homónimo, además de haber actuado en festivales como el Wacken o el Rock am Ring y haber tocado con los míticos AC/DC o ALTER BRIDGE. Han conseguido grandes reviews de las revistas especializadas más afamadas, tocar ante miles de personas… Y todo ésto ha ocurrido tan solo en un año… ¡y vaya año!

Y ahora vuelven, y todo apunta a que seguirán a un ritmo frenético. Regresan con “II: Better in Black”, con el que han definido el sonido que crearon con su anterior compacto y con el que parecen haber encontrado su auténtica personalidad, que no es otra que la que ya demostraron con su previo plástico pero acentuándola más, haciendo mayor el sabor a alcohol y la vista borrosa por el humo del tabaco.

Con su primer redondo ya demostraron que calidad y habilidad es algo que no les falta y que, además de tocar bien, tener una voz espléndida, cargada de personalidad y garra (que es algo de lo que más destaca en el combo teutón), también logran crear unas composiciones soberbias; tanto por sus estructuras, cómo por el  enorme sentimiento que logran crear y, sobretodo, por conseguir esos riffs de guitarra tan rockeros y pegadizos, esas melodías que no se te irán de la cabeza… y, por encima de todo, ese sonido tan variado que es una auténtica amalgama de diversos detalles.

En este nuevo plástico vuelven a demostrar que estos chicos no se comprometen ante nada y ante nadie, descargando temas tan rockeros, enérgicos y pesados cómo el primer “Better in Black”, dónde reina una enorme distorsión de guitarra. En este primer corte ya nos percatamos de la característica voz de su frontman (que podría recordarnos a la de CREED), que encaja perfectamente con su Rock cargado de distorsión, melodía groove y cierto aire a lo BLACK LABEL SOCIETY o PANTERA, aunque también tengan cameos con el Thrash, el Heavy Metal, el Rock sureño y ciertos detalles de Rock clásico a lo THIN LIZZY. Además tienen grandes riffs de guitarra infecciosos, buenos coros una sólida base rítmica que juega en todo momento un papel importante en este plástico, ya que cuenta con un sonido bastante grave y potente. Básicamente, más que de Alemania parecen salidos de Texas.

Pistas cómo la segunda, “The King I was”, hacen gala de esa contundencia y sonido pesado, pero rockero a la vez, tan característico de THE NEW BLACK, dándoles un enfoque y vibración bastante más moderno. También han incluído una batería bastante característica. “Batteries & Rust” tiene un sonido más hard rockero, especialmente por el sonido más agudo y afilado de las veloces guitarras, al igual que “Downgrade”, aunque regresen a ese sonido más grave en esta ocasión contrarestado por ese sonido más agudo de las guitarras. Sin duda, un gran balance y una gran combinación. En cuanto a tempo sigue siendo bastante rápido y la voz cambiaen cierta medida, ajustándose a la perfección al sonido del tema y sonando más clara y menos grave, quizás menos rota y más melódica. Aunque, obviamente, no pierde su esencia y, de nuevo, logran crear un gran balance entre diversos registros vocales.
“Into Modesty” es un medio tiempo en la onda del grupo (sin perder ese sonido tan contundente y su arrolladora actitud) y que, por primera vez, cuenta con unos bonitos acordes de guitarra clásica. De hecho, es uno de los títulos que marcan la diferencia dentro de éste “II: Better than Black”, así cómo lo hace también “Altar Boys”, dónde dejan más clara su nfluencia sureño, utilizando también una harmónica y obteniendo, en general, un sonido mucho más fácil, alegre y pegadizo, bastante cercano de nuevo al Hard Rock. Un corte cargado de energía y que transmite buenas vibraciones.
Si hablamos de canciones que marcan la diferencia no podemos dejar de mencionar “Happy Zombies”, un corte acústico con unos excelentes coros. Podría haber salido perfectamente de cualquier banda americana de Rock de la década de los 80.
Pero ésta no es toda la variedad que encontramos; hay pistas más modernas (“My Favorite Disease”), en algunas dan ciertos momentos de protagonismo al bjao (“Fading me Out”), incluso nos regalan momentos para la melancolía y espacio para respirar (“When it all Ends”) y algunos bonitos pasajes (“Sun Cries Moon”).

Por si toda esta descarga de energía, melodías, grandes riffs y solos fuera poco, la producción tampoco se queda atrás. Ha sido hecha por la propia banda en su propio estudio, además de haber colaborado dos ingenieros y haberle puesto el toque final Achim Köhler (PRIMAL FEAR, AMON AMARTH) durante la masterización.

Éstos tipos saben cómo hacerlo bien, y llevar el Rock un paso más allá, ya que parecen saber que esta música no es solo éso, un género musical. Porque, además de hacerlo de sobresaliente y ser realmente honestos, logran transmitir el sentimiento correcto con una correcta actitud, siendo su música una fiesta a la que estamos todos invitados… y ellos llevan el whisky.

Si creíais que el buen Rock sureño no puede venir de Alemania, estos máquinas son la clara excepción.

AFM records (2010)
Puntuación: 9/10

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