CATHEDRAL + THE GATES OF SLUMBER – Sala Razzmatazz 18/11/2010

El pasado jueves se planeaba una gran velada de Doom Metal en la sala Razzmatazz 2.
Los cabezas de cartel era la formación inglesa CATHEDRAL, quiénes se formaron hace ya 20 años por el vocalista Lee Dorrian tras dejar NAPALM DEATH y con el fin de experimentar con el Doom Metal. Los frutos que daría, años más tarde, esta decisión todos los conocemos: enormes éxitos, enorme calidad, enorme popularidad, numerosas giras y una larga colección de trabajos discográficos. De hecho, se pasaron por nuestro país para presentar en directo su última obra, “The Guessing Game”, que data de este mismo 2010.
En esta ocasión vinieron acompañados por una banda que está completamente a la altura de las circunstancias, los doomsters norteamericanos de THE GATES OF SLUMBER. El trío practica un Doom Metal de tintes clásicos y reminiscencias heavies, además de contar en su haber con 4 trabajos de estudio de larga duración y más de una década de carrera. Su último compacto salió el pasado 2009 y se bautizó como “Hymns of Blood and Thunder”.

Por motivos ajenos a nuestra voluntad, llegamos con la actuación de THE GATES OF SLUMBER ya a la mitad y solo pudimos disfrutar de 3 temas. Pero, por lo que pudimos ver y escuchar, el trío gozó de un buen sonido, tanto por parte de la sala cómo por su clara habilidad musical que logró animar a la gran parte del público congregado en la sala barcelonesa, que no era precisamente poco; ya había gente agolpada en las primeras filas coreando sus temas.
La banda norteamericana estuvo presentando su último disco, el ya mencionado “Hymns of Blood and Thunder”, en una gira conjunta con CATHEDRAL, de lo que podemos deducir que Lee Dorrian ha sido clave en la elección de estos teloneros, ya que es el dueño del afamado sello Rise Above con el que, precisamente, ahora están THE GATES OF SLUMBER.
Volviendo a la actuación en sí; la formación dio una clase magistral de cómo tocar Doom en directo mostrando sus influencias tan clásicas y transportando perfectamente sobre las tablas su sonido tan rockero y, a la vez, tan grueso. Por no decir que la interpretación fue casi de notable, ya que mostraron una banda dinámica sobre las tablas (dentro de lo que este género requiere), que se preocupa por entretener y agradar a todos los asistentes, a los cuáles puedo casi asegurar que se metieron en el bolsillo gracias a su buena música.

El plato fuerte de la noche llegó a cargo de la mítica agrupación británica, CATHEDRAL.
Si uno ve los directos de Lee Dorrian, por ejemplo, puede que le cueste creer que este combo lleve más de dos décadas en activo y con ya innumerables conciertos a cuestas.
Sin duda, el vocalista fue el gran animador de la noche, con una hiperactividad que contagió al público allí congregado y completamente entregado a los ingleses.
La banda comenzó con “Funeral of Dreams”, de su reciente “The Guessing Game”. Fue un tema acogido de gran manera con el público y con el que ya vimos que llevaban los simples grabados.
A este corte le siguieron “Enter the Worms” y “Upon Azrael’s Wings” respectivamente, para así dar paso a “Midnight Mountain”, que fue coreada casi en su totalidad por el público barcelonés, el cuál mostró una gran respuesta a la gran actuación que estaban ofreciendo CATHEDRAL.
Los clásicos se iban sucediendo y Lee seguía su particular actuación, que contrastaba brutalmente con la pasividad del guitarrista y la poca dinámica del bajista, Leo Smee.
La mítica “Cosmic Funeral” llegó y el público se volcó por completo en cantarla del primero al último acorde. Continuaron con “Carnaval Bizarre” y “Night of the Seagulls”, y ya podíamos ver a un Lee más calmado y, entre solo y solo de bajo o guitarra, él estaba agachado; descansando y bebiendo.
Hasta el final pudimos escuchar cortes como “The Casket Chasers” o la más rockera “Ride”, entre otros y siempre con la atención del público puesta en su frontman.
Para el final reservaron, modo de bises, “Vampire Sun” y “Hopkins (The Witchfinder General)”, dejando satisfecha a una audiencia que casi llenaba la sala.

Podemos concluir diciendo que los 25€ que valía la entrada valieron la pena para disfrutar de toda una leyenda del Doom y otra banda más joven pero muy prometedora.

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