15 años de Queens of Steel: Javi Félez

Queens of Steel cumplimos quince años, y queremos celebrarlo de alguna forma, como con una serie de «entrevistas» breves con compañerxs, colaboradorxs, artistas involucradxs en la comunidad metalera dentro de distintas disciplinas para rememorar estos años a través de música, conciertos y, en definitiva, momentos.
Hoy le toca el turno a Javi Félez, productor en Moontower Studios, miembro de Graveyard, Teitanblood, Balmog, Körgull the Exterminator y E-Force performing Voivod y redactor en Metal Hammer España, The Metal Circus y Compilation of Death Zine.

 

– Queens of Steel llevamos quince años dando por saco, que se dice pronto. En estos años han salido muchos discos. ¿Qué discos recuerdas especialmente o son tus favoritos de estos últimos quince años? Esos que ya casi has rallado.
Durante la época que escribí mi último zine Hellspawn Mag (2008-2016), escuché infinidad de discos nuevos, cientos de hecho. Pero visto ahora con perspectiva, muy pocos han sobrevivido al paso del tiempo. De los últimos 15 años rescataría un puñado de LP’s que suenan con cierta asiduidad como el “Epitome of Darkness” de Repugnant, el “Stained Glass Revelations” de Negative Plane, “Black Gives Way to the Blue” de Alice in Chains, “Sister” de In Solitude, “Death By Fire” de Enforcer, “The White Godess” de Atlantean Kodex, “Rotten Death” de Tormented, “Consolamentum” de Ascension, “To Reap Heavens Apart” de Procession, “Opus Eponymous” de Ghost, “Monotheist” de Celtic Frost, “Life Sentence” de Satan, “Trivne Impvrity Rites” de Necros Christos, “Sworn to the Dark” de Watain, “Dead Again” de Type O Negative, “To the Nameless Dead” de Primordial, “To Below and Beyond” de Black Oath, “As Above so Below” de Angel Witch, “King of the Grey Islands” de Candlemass, “In the Arms of God” de Corrosion of Conformity, “Trance of Death” de Venenum y últimamente estoy a destajo con el “Hidden History of the Human Race” de Blood Incantation. Seguramente me deje algo pero estos son de manual en mi opinión.

 
– Incluso han salido nuevas bandas. ¿Cuáles son tus preferidas?
Aquí me pillas algo en pelotas. Desde que chapé mi zine hace 4 años estoy bastante desconectado, sobretodo de estilos y bandas nuevas. Veo los top10 de los últimos años y es que apenas reconozco ni una sola banda. Nunca he sido mucho de eclecticismos musicales y la pedantería musical la rechazo de pleno. Por desgracia, creo que últimamente todo ello abunda sobre manera. Oigo cosas que están en boca de todo el mundo y me aburro rápidamente, me cuesta comprender el hype. Supongo que tener 40 años tendrá algo que ver, ni idea. Me recomendaron muy mucho a Hällas y no están mal pero la voz de castrati del tipo ese me echa muy para atrás. Además, lo de las capas galáctico cósmicas ya lo hacía Rush en el 77 y ante eso, todo palidece. Quizá The Wizards, de aquí, son mi banda “nueva” más trillada últimamente, sobre todo su disco “Full Moon in Scorpio” que lo tengo reventadísimo. Buenos amigos, un tanto sátrapas y con un directo demoledor.

 
 – ¿Y la separación que más lamentas?
La muerte de Lemmy fue un gran mazazo, la de Pete Steele también. Quizá fueron las que más me dolieron de todas cuantas hubo. Separaciones… ¿Alguien se separa realmente? Todos llevan separándose desde hace lustros pero nadie acaba por irse del todo. Bueno, sí, Rush, esa me dolió, sobretodo porque llevábamos siglos hablando de ir a verlos la próxima vez que vinieran a Europa, nunca nos decidimos y al final nos quedamos sin. De las grandes bandas la verdad me importa bien poco, las vi a todas un porrón de veces, ya tuve suficiente. Quizá Black Sabbath fue mi espinita clavada aunque siempre fui mucho más de Tony Martin que de Ozzy y todo parece indicar que puede caer una reunión con él así que me quedo algo más tranquilo. Que el debut de Repugnant no tuviera continuidad fue una desgracia de proporciones épicas. Y vista la cuenta corriente e influencia de Tobias a día de hoy, no le veo parando la maquinaria Ghost para retomar algo tan vetusto y anti comercial como Repugnant. Aún recuerdo comprar “Hecatomb” por 500 pesetas en el Revolver solo por lo molones que eran los títulos de las canciones y la portada cutre/infantil que se gastaba, qué recuerdos…!!!!!

 

– Todos aquí vamos a conciertos, festivales… En quince años hemos recorrido muchos kilómetros, a veces solo nos ha hecho falta coger el metro. ¿Qué concierto o festival recuerdas con especial cariño?
Buff, ésta es difícil. Como asistente o como músico quizá he ido a lo menos 100 festivales en todo este tiempo. Guardo muy buenos recuerdos de los antiguos Hell’s Pleasure de Alemania, menuda bacanal. Otro de mis favoritos es Hell Over Hammaburg, de Hamburgo, donde pude tocar un par de veces, me flipa el sitio, ambiente, criterio de selección de bandas… A nivel de bolos, pues déjame pensar… Me vienen a la mente Type O Negative en el 2007 u 8, Sacred Reich el otro día, Voivod en su última visita a Barcelona que fue una salvajada, el de I Am Morbid también de hace unos meses (no daba un duro por ellos y salí anonadado de la sala), la primera vez que vinieron Manilla Road a Barna hace unos años también fue de órdago, Toto este pasado verano en el Auditori (bolo de esos que te entran ganas de coger la guitarra y tirarla a la basura), fue mítico también Watain/Destroyer 666/Ghost/Repugnant en Estocolmo en el 2010 creo recordar o el 20 aniversario de Candlemass en la misma ciudad 4 años atrás con bolazo de 3 horas con 7 u 8 cantantes diferentes… No sé, son cientos de bolos, es difícil repasarlos todos.

 
– Son bastantes años si lo piensas. ¿Cuál sería tu momento(s) memorable(s)? Algún hito o logro de estos últimos años, a nivel musical o personal.
En lo personal imagino que citaría la puesta en marcha de mi estudio de grabación Moontower Studios en el año 2008 tras 7 años currando en otro estudio ajeno. Fue una decisión arriesgada y difícil por el momento en el que tomé la decisión (justo acababa de arrancar la crisis económica). Sobrevivir aquellos primeros años sirvió para posicionarme bastante bien y a día de hoy no me puedo quejar, tengo todo el año lleno en el estudio. A nivel musical pues obviamente la creación de Graveyard, que sucedió un año atrás, en el verano del 2007. 13 años después, ahí seguimos, algo que no deja de sorprenderme cada vez que lo pienso.

 
– Todo evoluciona (a veces involuciona) con el tiempo, también la «comunidad» metalera. ¿Cuál crees que ha sido el mayor cambio que se ha vivido o se está dando dentro del mundillo en este tiempo? Para bien o para mal. Es que si nos ponemos a pensar, ¡hace quince años ni existía Spotify!
El modelo musical ha cambiado radicalmente y no precisamente para bien. La falta de regulación en lo relativo a internet y sobretodo el cambio de mentalidad de la gente más joven ha destruido y desvirtuado todo esto. Ahora ya es demasiado tarde para actuar, el mal está hecho. Es un tema largo y complejo. La caída empicada de las ventas de discos ha hecho que casi nadie pueda siquiera plantearse ya no vivir de la música, sino siquiera no perder dinero continuamente. Y eso, de por sí, no es malo, ya se buscarán otro curro. El problema es que eso afecta a la calidad de la música que se edita en tanto que para poder desarrollar la carrera de un grupo en condiciones se necesita tiempo (y dinero), algo difícil cuando los integrantes de la inmensa mayoría de grupos tienen que currar cada día sin apenas tiempo para podérselo dedicar al grupo. Eso lleva a todas las bandas a tocar en directo como locos para tener un sustento suficiente para poder afrontar los gastos que conlleva tener un grupo, motivo por el cual el calendario queda saturado de miles de bandas tocando cada día y fin de semana en las grandes ciudades, generando una oferta 20 veces superior a la demanda real de gente que puede ir a esos bolos. Donde realmente se hace dinero es en los festivales, no en las salas pequeñas. Y al circuito de festivales solo entran unos pocos, aquellos bien posicionados gracias a sus sellos y sobretodo agencias de booking y management. El bajón cualitativo que ha experimentado la música y porqué no, la media de edad del público que no hace más que subir (a los chavales jóvenes ya no les interesa el rock; ni lo ven en los medios mainstream ni existen figuras y bandas lo suficientemente atractivas y “peligrosas” para captar la atención de un crío de 13 años, prefieren a los trapperos, cosa que entiendo, ¿qué acto de rebeldía supone seguir chuminadas inofensivas edulcoradas como Sabaton?) hace que mucha gente prefiera ir a un festival al año y ver a todas las bandas que estar cada finde soltando 20 o 30 euros en bolos de sala. Y eso, lógicamente, hace que todas aquellas bandas que no entran en el circuito de festivales se queden sin exposición alguna más allá de tocar en el garito de la esquina delante de sus novias y colegas. Por otro lado, la desaparición de los grandes medios de prensa especializados ha hecho que desaparezcan los filtros que servían a uno para guiarse un poco a la hora de comprar (actualmente bajar) música. A día de hoy no hay diferencia entre el nuevo de Iron Maiden y la nueva grabación autoeditada de la banda de tu vecino el del quinto; todo se muestra por igual en tu timeline de facebook y te aparece por igual cuando abres youtube. Antiguamente, aparte de que no había tanta banda, las que había tenían que tener un mínimo de calidad para que se hablara de ellas, ficharan por sellos, fueran contratadas para tocar en directo y a fin de cuentas, acabaran llegando a tus orejas. Ese filtraje separaba la paja del grano. A día de hoy eso ha desaparecido. La mayoría de webs son blogs dirigidos por gente con buenas intenciones pero no necesariamente conocimientos amplios sobre la materia. Ya nadie lee nada de nada. El panorama en los pocos medios escritos que quedan no es mucho mejor; ante la ausencia de poder remunerar tu trabajo como se hacía antiguamente, las revistas acaban repletas de staff poco cualificado que es el único que acepta trabajar por la patilla sin cobrar un duro y sin ni siquiera recibir una copia física del disco que reseñas. Los sellos, por su parte, ante la falta de ingresos o desaparecen o se limitan a fichar a bandas mínimamente consagradas en su estilo que les garanticen un mínimo de ventas, y eso deja fuera a infinidad de bandas que pese a tener calidad y un nivel musical muy elevado, se les cierran las puertas dado que no tienen suficiente “nombre”. Nadie invierte a largo plazo, nadie se la juega. Bandas como Pink Floyd, Judas Priest, Scorpions o Rush por ejemplo acabaron con discos multiplatino bajo el brazo porque alguien invirtió en sus carreras pensando en el largo plazo. No lo petaron a lo bestia hasta el cuarto, quinto o sexto disco. Con la mentalidad actual de dinero fácil y rápido, esas bandas no habrían editado más que un par de discos y se habrían disuelto perdiéndonos nosotros joyas de incalculable valor. Me da terror pensar la de talento que se ha desperdiciado por no haber sabido o podido darle una oportunidad a tantas y tantas bandas actuales que tienen talento pero no han tenido los medios y el apoyo suficiente para poder desarrollar sus carreras y dar con su estilo, cosa que no siempre sucede en un plis plas. Vivimos en los días del fast food y el dinero rápido, las modas cambian a velocidad vertiginosa y la gente no tiene paciencia; supongo que es lo que tiene la sociedad de la información, la globalización y la interconectividad. No auguro nada bueno, la verdad, soy bastante pesimista. Llevo un estudio de grabación de bandas de rock y Metal y cada vez la gente es más y más mayor. No grabo a chavales ya no de 15 años si no ni siquiera de 20. Cuando yo era joven el sueño de todo grupillo de chavales de 15 años era tener su banda, encerrarse en el local a ponerse como las grecas y grabar una maqueta; a día de hoy su sueño es escribir cualquier letra estúpida y llamar a Moontower Studios para “Ahí hacéis canciones? Es que tengo un trap que he hecho con un colega y queremos grabarlo, me lo haces pasado mañana por 20 euros?”. Sé de lo que hablo, recibo mensajes de estos casi a diario en el móvil. La música entendida como gente que aprende a tocar un instrumento, se junta con otros músicos, ensayan, componen algo, lo graban y luego salen a tocarlo en directo, tiene los día contados. Siempre quedaremos 4 gatos (mayores) nostálgicos, pero a nivel mainstream, el concepto de músico y banda está desapareciendo. Hace lustros que no se ve rock en los grandes medios, ni siquiera pop/rock. Las grandes figuras del momento, Rosalía, Beyonce, Taylor Swift… Muchas de ellas no llevan ni siquiera músicos en directo, todo va grabado. A este ritmo, en 20 años no quedará nada de nada de nada. El Underground, por sí solo, no se sostiene. Para acceder a él hay que pasar previamente por el mainstream, como nos ha sucedido a todos en algún momento de nuestras vidas. Y si el mainstream está despoblado de bandas de rock o ya si quiera de grupos de música convencionales, difícil lo tiene la gente más joven para acabar descubriendo el Underground metálico.

 
 – Mirando al futuro, ¿cuál sería el mejor escenario posible para ti si piensas en los próximos quince años?
¿En lo personal?, ¡Seguir vivo haha! El Rock pasa factura a la larga… Sinceramente me conformo con que las cosas sigan como están a día de hoy y no empeoren todavía más. Yo vivo de la música, no es solo mi hobby. Pensar que en 10 o 15 o 20 años puede que no queden apenas bandas para grabar me da un poco de vértigo. Pero bueno, dentro de 20 y pico me jubilo así que ya os comeréis el marrón los más jóvenes 🙂

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